Wednesday, August 9, 2017

Ariel Amaru Calzada: Boliviano halló gen que incide en un tipo de cáncer


Con las puertas del éxito profesional abiertas en Italia, el médico oncólogo con doctorado (PH. D.) en oncohematología, Ariel Amaru Calzada (33) retornó para arraigarse en su país, junto a su esposa y sus dos hijos. Hace poco más de un mes fundó, junto a un equipo de jóvenes y ambiciosos profesionales, la unidad de oncología más moderna y especializada del país, en la Clínica Fides, en la ciudad de El Alto.

Su investigación para el doctorado en la Universidad de Milán-Bicocca lo llevó al descubrimiento del gen (NFE2), involucrado con un tipo de cáncer en la sangre denominado neoplasia mieloproliferativa, que hace que la médula ósea produzca plaquetas, células rojas y blancas en exceso.

Amaru investigó por tres años con un medicamento a base de proteínas de nombre Givinostat, logrando revertir la mutación de ese gen específico y derivando en una cura en etapa experimental. En la última fase de la prueba debe aplicarse a más de 200 personas para que después de su aprobación pueda ser certificado para su prescripción. El proceso dura siete años y actualmente se encuentra en su quinto año de prueba, con una efectividad del 50%.

La neoplasia mieloproliferativa es una enfermedad que se presenta sobre todo en personas mayores de 50 años y en ocasiones se confunde con poliglobulia o leucemia, por el aumento de los elementos de la sangre. Sin embargo, se diferencia en que es crónica, es decir que puede tardar en colapsar el organismo entre tres y cinco años, a diferencia de la leucemia, que mata a niños y adultos con fiebres severas en cuestión de semanas.

Antes de retornar a La Paz y ser rechazado por los jefes médicos de varias clínicas prestigiosas, el doctor Amaru trabajaba en el hospital Papa Giovanni XXIII, en el que le ofrecieron una mejora salarial si se quedaba. Contaba en su currículum, además, con un reconocimiento de la Sociedad Americana de Hematología de EEUU (2014) y su trabajo ya era referencia obligatoria para investigadores de Europa o China.

“Me cerraron las puertas porque me consideraban una competencia. Es triste, pero no me valoraron por el aporte que podía hacer, solo pensaban en que quería quitarles sus pacientes”, desvela el especialista boliviano durante la entrevista.

¿Por qué regresar si se tiene un trabajo en el exterior?
Fue una decisión que tenía desde el principio. Estudiar, capacitarme y regresar. Como todo joven, tengo la ambición de aportar a mi país y creo ser útil en una especialidad de la que tenemos un déficit. El cáncer requiere un diagnóstico preciso y tratamiento adecuado, pero no tenemos ni laboratorios ni médicos especializados. Los pacientes están abandonados, porque no hay quien los trate o incluso los diagnostique.

¿Cuáles son las falencias que identifica en el sistema de salud respecto al cáncer?
Nos estamos volviendo una isla en Sudamérica, porque países como Uruguay, Chile o Perú están dando pasos importantes en prevención y tratamiento del cáncer. En cambio, en Bolivia, tenemos el concepto atrasado de que el cáncer no se cura. La mitad de los tumores de cáncer llega a curarse. Por ejemplo, el cáncer de cérvix uterino tiene una tasa muy alta con relación al resto del mundo. Es por la falta de prevención. Al igual que el cáncer de mama, de próstata y de colon, que pueden prevenirse con información y una mejor alimentación. Si no revertimos esta situación, el número de casos se va a duplicar y vamos a ingresar en una crisis en el sistema sanitario.

¿Y cómo fue el recibimiento de sus colegas?
Fui a instituciones grandes para trabajar y me cerraron las puertas, porque me consideraban una competencia. Es lo lamentable, que no vieron el aporte que podía hacer. Eso me sucedió en varias instituciones. Pero el padre (Eduardo) Pérez se interesó. Vio la necesidad de crear un centro oncológico y me dio la oportunidad junto a otros profesionales recién llegados de estudiar y especializarse en México, Perú y Argentina, entre otros países. Es paradójico, sí, que estemos en El Alto y que desde aquí ofrezcamos al paciente atención y tecnología acorde con los estándarse de Europa o Estados Unidos.

¿Cuál es su objetivo?
Junto a mi equipo queremos consolidar una unidad oncológica integral. Llevamos cinco semanas de inauguración y la afluencia de pacientes es mayor de lo esperada, por lo que estamos en fase de ampliación. Creo sin exagerar que somos la clínica más especializada y moderna. La inversión ascendió a más de $us 4 millones.

¿Por qué dice que su unidad es la más especializada?
En Bolivia existe el concepto del oncólogo que lo hace todo. En otros países ya no existe. Los oncólogos son subespecializados. En nuestra clínica somos 10 profesionales que cubrimos diferentes tipos de tumores. Desde radioterapia oncológica, clínica de mamas, clínica genital, neurooncología, sicooncología y traumatología oncológica, entre otras.

¿Qué contraste es más evidente entre la medicina en Bolivia y la de Europa o Estados Unidos?
Son mundos diferentes. En EEUU se invierten millones en investigación, igual en Europa. En Bolivia, el Estado no invierte en investigación. En el exterior se habla de la terapia biológica o medicamentos inteligentes, que son aquellos que matan solo las células malas y evita la caída del cabello, vómitos y otros efectos negativos de una quimioterapia.

En ese sentido, ¿qué aspectos cambiaría en la formación profesional?
En el exterior se incentiva la investigación desde el ingreso a la universidad. En posgrado no se leen libros. No son útiles. Se leen revistas con artículos publicados hace pocos días, porque se considera que el conocimiento está en constante cambio. Menos biblioteca y más revistas de investigación.

¿Se trabaja en la parte emocional del paciente?
Nuestra unidad cuenta con una sicooncóloga que trabaja no solamente con el paciente, sino también con la familia. Cuando un miembro de la familia se enferma, por decirlo de alguna manera, se enferman todos. Por eso se hacen grupos de apoyo. Cuando son jóvenes, se les hace entender que no están solos, que hay más gente como ellos.

¿Cuál es el paciente más joven y el de mayor edad?
Nuestra unidad atiende a niños desde los dos años. El mayor de nuestros pacientes tiene 95 años. Es que el cáncer no discrimina género ni edad.

¿En qué etapa se encuentra su investigación y por qué no se quedó para finalizarla?
Se encuentra en el quinto año de estudio, de los siete para su comercialización. Se comenzó probando con 20 personas y ahora se aplica a 200. Me envían los resultados vía mail. Me hubiera gustado terminarlo, pero no habría aportado mucho más. Como joven quiero trabajar y aportar a mi país con ideas y propuestas.

Sunday, August 6, 2017

Emanuel, un boliviano que ganó concurso en Rumania

Su nombre es Emanuel Tejerina Montoya, estudia en el colegio Cáritas Don Bosco en Santa Cruz, y el domingo se consagró como el mejor del Festival Music For Kids en Lasi, Rumania. El pequeño que canta desde los cuatro años, ganó la categoría C en el género ligero.

La canción que el boliviano interpretó fue una de Michael Jackson (+), Whas Lavin You, que terminó por deslumbrar al jurado que le dio la mejor puntuación. Emanuel viajó acompañado de su padre Remy que no ocultó la emoción apenas escuchó el resultado final.

Además de los dos trofeos, las medallas y diplomas, Emanuel se ganó el derecho de participar en el Festival de la Isla de Malta que se desarrollará en abril de 2018 y también grabará un video clip en Lasi como del premio por el primer lugar.

El de Rumania no fue su primer festival internacional ya que antes participó en el de Remo, Italia y en el Ángel Voice, de Serbia. “Estoy muy feliz”, alcanzó a decir el boliviano que recibió este premio justo en el día de los festejos patrios. “Es una alegría doble”.

De momento, Emanuel Tejerina está grabando su primer sencillo en Madrid, con el productor boliviano Eduardo Imbelloni. En este primer sencillo acompañan al boliviano dos reconocidos músicos; el del acordeón que tocó con Shakira y otro que tocó con Cristina Aguilera.

Llegar a participar en Rumania no fue fácil para Emanuel y su padre ya que tuvieron que hacer varias actividades para recaudar el dinero (cerca de $us 5.000) para correr con los gastos. “El apoyo de BoA y mis familiares ha sido clave”, agregó Remy desde Lisa.


Saturday, August 5, 2017

Un boliviano avanza para tratar el cáncer de sangre

Su nombre es Ariel Amaru y vive en La Paz. Estudió medicina en nuestro país e hizo una especialización en Italia. Su experimento se prueba en 200 personas y ya aprobó tres fases. Tiene 33 años



El oncohematólogo boliviano Ariel Amaru ha avanzado en la experimentación con un medicamento para tratar un tipo de cáncer de sangre que ahora se prueba en 200 personas, en la mitad de las cuales se ha obtenidos resultados positivos.

Así lo explicó a EFE Amaru, de 33 años, que estudió medicina en Bolivia, es especialista en oncohematología y tiene un doctorado en oncología en la Universidad de Milán-Biccoca, en Italia.

Amaru descubrió en Italia su pasión por la investigación y se enfocó en las enfermedades mieloproliferativas, que afectan a las células sanguíneas y se caracterizan por una alta cantidad de plaquetas que derivan en un tipo de cáncer crónico en la sangre.

Una persona debe tener al menos 150.000 plaquetas, pero cuando se eleva a 700.000 se sospecha de que esa persona padece una enfermedad mieloproliferativa, explicó el investigador.

Se trata de un tipo de mal que se presenta sobre todo en las personas mayores de 50 años y en ocasiones se confunde con poliglobulia, que es el aumento de todos los elementos de la sangre.

Amaru investigó durante tres años el medicamento Givinostat, que permite el acceso a los genes en tratamiento y ayuda a revertir la mutación de un gen en concreto, para obtener resultados positivos.

“El gen que encontramos era responsable del crecimiento incontrolado de las plaquetas, los glóbulos rojos y algunos glóbulos blancos, entonces este medicamento iba a revertir esta alteración genética", indicó Amaru.

Hasta ese momento no se conocía que el gen específico NFE2 estaba involucrado en las enfermedades mieloproliferativas, por lo cual, manifestó, la descripción de éste también es un aporte significativo.

"Es importante para las enfermedades oncológicas encontrar genes que están mutados para tratar con un medicamento y revertir esta mutación", agregó.

Con ese fármaco, Amaru puso en marcha el tratamiento que por ahora es experimental y consiste en dosificar una pastilla de Givinostat de 200 miligramos al paciente por día.

Los enfermos que no responden al tratamiento tradicional en el que se administra un medicamento citotóxico pasan a los protocolos experimentales en el que se les proporciona el Givinostat.

El uso de este fármaco ya pasó tres fases de prueba de las cuatro a las que se someterá con los dos centenares de pacientes, en los que hubo resultado favorable "en un 50 %", afirmó.

En la última fase de la prueba el medicamento debe aplicarse a más de 200 personas para que, tras su aprobación, pueda finalmente ser certificada para su comercialización y prescripción.

Este proceso puede llevar de dos a tres años más y, de superar todas las pruebas, llegaría a comercializarse primero en Europa.

En general, "en este tipo de enfermedades no hay tratamientos nuevos, solo los tradicionales que se hacen desde más de 40 años" y por eso deben buscarse las mutaciones y los medicamentos, insistió.

La investigación ha sido publicada en revistas como Experimental Hematology y fue presentada en la Sociedad Americana de Hematología, el foro más importante en cuanto a estudios sanguíneos.

Actualmente, Amaru es responsable de la Unidad Oncológica de la clínica Fides de la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, y fue uno de los pioneros para impulsar la construcción de esta área. Contó que al volver a Bolivia en 2013, después de realizar sus estudios fuera, afrontó muchas trabas para ejercer su profesión, pese a que sus colegas bolivianos felicitaban su investigación.

Respecto a la situación del tratamiento oncológico en Bolivia lamentó que este país está "muy lejos" de las naciones vecinas y consideró urgente que los profesionales en medicina se especialicen.

“Bolivia cada vez se aisla, se separa de lo que hace Sudamérica porque Argentina, Uruguay, Chile y Perú tienen cada vez más equipos y personas para combatir en cáncer, pero en el país no", expresó.

Dijo que en Italia "hubiera estado cómodo", pero volvió a Bolivia porque tiene mucho trabajo que hacer y se siente más útil, aunque no cuente con las herramientas para investigar como quisiera. "De algún modo tengo que aportar, esa fue mi decisión", finalizó.




El boliviano Kushner fue postulado como Héroe CNN

El pasado 30 de julio, la cadena internacional de noticias CNN en Español emitió en su serie "Documentales" un programa en el que destaca al boliviano Fernando Kushner por las acciones que realiza, desde hace un par de años, en beneficio de los perros de la calle.

El documental "Los ojos del mejor amigo" fue dirigido por la corresponsal de esta cadena internacional para Bolivia, Gloria Carrasco; luego de su emisión, la cadena de noticias ha postulado a Kushner como Héroe CNN.

En los siguientes días, se realizará la votación que permitirá seleccionar al Héroe CNN, entre varios otros postulantes.

La periodista de CNN en Español, Patricia Janiot, presentó a Kushner como "un boliviano que dejó todo por los perros callejeros".

Thursday, August 3, 2017

Postulan a un boliviano a premio de una cadena internacional por ayudar a perros de la calle



El boliviano Fernando Kushner es postulado como ‘Héroe’ por la cadena CNN en Español por su labor de ayuda a los perros de la calle de La Paz. Su trabajo fue reflejado en el documental “Los ojos del mejor amigo”.

En los siguientes días se realizará la votación que permitirá seleccionar al Héroe CNN, entre varios otros postulantes.

“Los ojos del mejor amigo”, fue dirigido por la corresponsal de CNN en Bolivia, Gloria Carrasco. El video refleja la obra social de Kushner, quien desde hace años atrás alimenta a los canes con sus recursos.

“Esta labor nació como una motivación de transformación; no trabajo con ninguna institución del Estado, sin embargo, ahora pido ayuda a mi país para que socialicemos sobre la tenencia responsable de los animales con vallas u otros medios y así este proyecto siga creciendo”, sostiene el boliviano.

El documental fue transmitido el pasado 30 de julio y mañana a las 13.00 tendrá su repetición.

Video En Hora Buena: Fernando Kushner les da comida a los animalitos de la Calle y esta en CNN

Tuesday, August 1, 2017

Boliviana destaca por el uso de tecnología antisísmica


Nabila Farah Franco es una boliviana que ha sabido abrirse camino en el extranjero, como estudiante y con solo 22 años, participó en un proyecto para la construcción de viviendas sostenibles para las víctimas del terremoto que, el año 2015, asoló Nepal. Para la construcción utilizaron una novedosa técnica de construcción empleando earthbags, una tecnología sencilla, barata y resistente.

Un pueblo necesitado
El pueblo de Takure está enclavado en la base de los Himalayas, la cordillera más alta del mundo, y se encuentra próximo a la ciudad de Katmandú, en Nepal. Durante el terremoto del año 2015, prácticamente la totalidad de sus casas fueron destruidas y el gobierno no tenía recursos suficientes para emprender la reconstrucción de los pueblos pequeños.

La necesidad de los damnificados de recuperar sus hogares, inspiró el proyecto de tesis que Farah emprendió para graduarse como ingeniera civil en la Universidad de Santa Clara (California); este estuvo enfocado en la construcción de viviendas económicas y sostenibles para la gente que perdió sus hogares en el sismo. A través de la ONG Social Enterprise, que auxilia a los afectados por el terremoto, lograron obtener el financiamiento de la universidad para la construcción de una vivienda modelo.

La ejecución del proyecto
La beneficiada, seleccionada por su propia comunidad, fue Sunita Tamang, una viuda madre de tres niños que había perdido su hogar durante el terremoto. Para la construcción fueron empleadas earthbags, un material que consiste en bolsas de polipropileno rellenas con una mezcla específica de grava y arcilla y reforzadas con barras de acero, estas bolsas fueron recubiertas con barro y techadas con calamina.

Una profesional destacada

Este proyecto, sumado a sus calificaciones destacadas, le valió a Farah graduarse bajo la distinción summa cum laude, máxima distinción que dan las universidades norteamericanas a sus graduados. Farah llegó hasta allí por una beca deportiva que obtuvo gracias al tenis (fue capitana del equipo femenino).

Desde muy pequeña fue llevada por sus padres, Edmundo Farah y Erika Franco, a las construcciones de las que la empresa familiar se encargaba; es por esto que nunca dudó de su vocación de ser ingeniera civil, pues es algo que le ha atraído desde muy niña.
Respecto a las culturas que ha conocido gracias a su proyecto, Farah explica que las barreras del idioma no le impidieron percibir el cariño de la gente, a través de las miradas y de los gestos como los que las personas de Nepal le transmitieron.

Quizás, una de las diferencias más radicales que pudo observar fue en torno a los materiales y técnicas de construcción empleados en Bolivia, EEUU y Nepal, sin embargo las necesidades son las mismas y todo es cuestión de saber administrar los recursos de los que se dispone.
A consecuencia de su trabajo duro y logros académicos Farah recibió una oferta de trabajo de la empresa de construcción McCarthy Building Company, en Dallas, propuesta que aceptó y por la que se mudó nuevamente al país del norte para seguir construyendo sus sueños y la vida que quiere.