Trabaja en el campus principal de la compañía que tiene el buscador más usado del mundo.
Todos los días un bus transporta a Sergio Collazos Iriarte a esta especie de ciudadela ubicada en Mountain View, que forma parte de Silicon Valley, en California (Estados Unidos), en la que se desempeña como ingeniero de software para Google.
Hace siete meses trabaja en la aplicación de Chrome para iOS, un navegador web desarrollado por Google para el sistema operativo móvil de Apple. En este momento está diseñando un componente para implementarlo en este servicio.
A los 27 años este cochabambino se encarga de programar para esta aplicación además de corregir errores y analizar datos de uso. Sus labores incluyen la creación de documentos de diseño, planeación, coordinación interdisciplinaria con personal de otras áreas y equipos, entre otros.
"Me contactaron desde Google y empecé el proceso de siete entrevistas. Unos meses después me hicieron una propuesta, decidí aceptarla y ahora vivo en San Francisco (...). Para mí, trabajar en esta aplicación (Chrome) es muy emocionante porque tiene casi 100 millones de usuarios al mes”, describe Collazos.
Google es una compañía especializada en los productos y servicios relacionados con internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías. En junio de 2016 Google superó a Apple en la lista de las marcas más valiosas del mundo, según la consultora Millward Brown, al alcanzar un valor de 229.198 millones de dólares.
La experiencia Google
Confiesa que al inicio trabajar para esta compañía fue un choque muy grande y tuvo que acostumbrarse a aprender constantemente, pero ahora lo disfruta muchísimo.
El campus de Google, donde trabaja Collazos, es un ejemplo de evolución laboral. La burocracia de los horarios, trámites para solicitar equipos ha sido reemplazada por la política de confianza y brindar espacios como restaurantes, gimnasios, barberías, lavanderías, billares y hasta lugares donde se puede tomar una siesta, todo en forma gratuita para los trabajadores.
Cuando se le pregunta qué cree que vieron en él, durante las entrevistas, para contratarlo en Google, su respuesta es clara.
"Ayuda mucho tener bases sólidas de conocimiento, de programación y diseño en mi caso. A ellos les importa mucho tener un buen ambiente laboral, se fijan si la persona trabaja bien en equipo y es un buen compañero, si pueden confiar en ella”, indica.
Otro detalle que considera importante es que la persona demuestre lo que sabe, y que en algunos casos tenga experiencia, no tanto a qué universidades asistió.
La naturaleza de crear
Collazos no fue el estereotipo de niño cuyo mundo era estar frente al monitor de la computadora, pero durante el tiempo que pasaba utilizándola descubrió que quería diseñar, crear páginas web y juegos.
"Fue la curiosidad por crear algo que no es tangible, no lo puedes tocar, pero que existe y puede ser utilizado por personas en todo el mundo. Era algo que me motivaba”, recuerda el qhochala.
Antes de graduarse del colegio San Agustín en su ciudad natal tenía como principal opción estudiar ingeniería de sistemas. Fue cuando se enteró en su colegio que había la posibilidad de postular a becas al Instituto Superior Tecnológico de Monterrey. Aplicó, lo logró y se fue de Bolivia a los 18 años.
Cuando cursaba el cuarto semestre se enteró de un intercambio para realizar en la Universidad de Brístol, en el Reino Unido, y también lo logró.
Posteriormente, regresó a México, se mudó a Guadalajara a trabajar en Oracle, compañía de software que desarrolla bases de datos y los sistemas de gestión. Empezó como analista de programas y terminó siendo líder de equipo.
"Hacíamos como aplicaciones de finanzas en Oracle y pues la verdad no era lo mío y decidí volver a programar (...). Y bueno, me fui a Wizeline para integrar el equipo de iOS en 2015”, detalla. Wizeline es una startup que se enfoca en asegurar que el lanzamiento de productos de otras empresas sea exitoso.
Desde que dejó Bolivia procura visitar a su familia y amigos al menos dos veces al año. Otro motivo para llegar al país es, por supuesto, la comida.
De momento no piensa demasiado en lo que quiere hacer a futuro porque hace sólo siete meses que está en Google y se siente muy motivado de lo que puede lograr en esta compañía.
"Veo personas de muchos países que están en Google, creo que con la información adecuada el talento boliviano puede abrirse un camino aquí”, concluye Collazos.
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Friday, March 24, 2017
Sunday, March 19, 2017
Ingeniero de Santa Cruz es instructor a escala mundial
“Hace un año le agradecí a mi padre por haberme presionado para que pasara clases y aprendiera a hablar inglés”, dice Rolando Barja Elías, de 44 años, que hace diez días fue ascendido al grado de instructor de la Sociedad de Ingenieros de Telecomunicaciones por Cable y la Sociedad Internacional de Expertos en Banda Ancha (SCTE/ISBE por sus siglas en inglés).
Para entender la magnitud de este logro, se debe precisar que este cruceño es uno de los 16 instructores que hay en el mundo y el único entre ellos que habla español en la institución que aglutina a los ingenieros de telecomunicaciones de Estados Unidos, Inglaterra, China, Francia, Japón y Alemania.
Agradeció a su padre porque el idioma inglés fue fundamental para superarse y para ayudar a sus pares y al personal técnico de Cotas, donde actualmente es director de redes coaxiales.
Todo empezó en 2009 cuando creó una guía de bolsillo para los ingenieros y técnicos. “La elaboré con base en los manuales de la SCTE de Estados Unidos que solo estaban disponibles en inglés. La traduje y se las envié para que la aprobaran”, recuerda Barja. La traducción era tan precisa y su iniciativa gustó tanto, que le propusieron desarrollar un grupo de traductores en Latinoamérica.
Barja creó y fue presidente de un equipo de 39 traductores latinoamericanos que tradujeron 31 manuales. Actualmente ese grupo tiene más de 200 integrantes. “Queremos que los ingenieros latinos puedan tener las condiciones de los norteamericanos, porque tenemos la misma capacidad, la única diferencia es lo económico”, dice.
En lugar de atesorar para sí los conocimientos a los que podía acceder gracias al inglés, Barja ayudó a elevar el nivel de sus colegas y al mismo tiempo eso le permitió superarse a sí mismo, hasta llegar a posicionarse entre los ingenieros de telecomunicaciones de alta gama en el mundo.
Y va por más, pues ahora trabaja en la preparación de videos interactivos en castellano para capacitar a los ingenieros y técnicos. Su objetivo es dejar un legado para las futuras generaciones de ingenieros en telecomunicaciones tanto en Bolivia como en Latinoamérica, y está enfocado en ello.
De no haber tomado clases de inglés, Rolando Barja, que está casado con Viviana Domínguez y tiene un hijo adolescente, tal vez igual sería ingeniero de telecomunicaciones, pero de seguro no hubiese podido acceder a los conocimientos que le han permitido llegar hasta donde está.
“Hace un año le agradecí a mi padre por exigirme las clases de inglés. Se lo dije recién, porque cuando uno es muchacho, no lo valora”, reflexiona
Sunday, January 22, 2017
Teresa Dalenz destaca entre 40.000 ingenieros
ORGULLO NACIONAL
María Teresa Dalenz es la primera mujer ingeniera en ocupar altos cargos en el ámbito nacional. Siempre se destacó por su trabajo comprometido en las instituciones donde trabajó.
Después de una trayectoria muy esforzada durante varios años, María Teresa Dalenz será la segunda mujer en asumir la presidencia de la Unión Panamericana de Asociaciones de Ingenieros (UPADI). Es la primera vez que Bolivia está a la cabeza de este organismo internacional, un motivo de orgullo para la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, donde actualmente hay 40.000 profesionales con diferentes especialidades, de los cuales el 90% son hombres.
Dalenz siempre se destacó por desarrollar un trabajo comprometido en las diferentes instituciones donde desarrolló funciones, otra característica de su personalidad es el compromiso social que tiene con los necesitados.
Fue la primera mujer presidenta de la Cámara Departamental de la Construcción (CADECO), asimismo fungió como presidenta del Directorio de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), Departamental Chuquisaca.
Posteriormente, marcó un hito al ser elegida presidenta de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, donde el 90% de los profesionales son hombres.
Actualmente, está a la cabeza de la Federación de Empresarios Privados de Chuquisaca (FEPCH) gestión 2016 – 2018 y es la representante de la Fundación Amazonía.
“Agradezco a mis colegas por la confianza depositada en mi persona, siempre he demostrado que se puede trabajar en armonía”, manifestó.
Dalenz dijo que como tiene una empresa constructora le gusta colaborar, así construyó la Casa del Ingeniero, que se edificó sobre 2.600 metros cuadrados, con ascensores y otras comodidades, tiene administración directa de la SIB; en retribución colocaron su nombre al Salón Auditorio, "Ing. María Teresa Dalenz".
Como miembro del Rotary Club Sucre, años atrás construyó una guardería y actualmente culminó la edificación de la sede de esa institución de beneficencia que será entregada en próximos días, según dijo.
Asimismo, construyó el hogar “Mallorca Luzavi”, que alberga a niñas y niños a través de la Fundación Amazonía que nació en España, con el apoyo económico de la española Leonor March.
De igual forma, hace tres años construyó otra guardería en el mercado Tupak Katari, por Alto Delicias, que fue entregada a la Alcaldía; para las madres trabajadoras, tiene capacidad para 80 niños. También edificó una guardería en la cárcel para 36 niños. “Yo trabajo y tengo las condiciones para poder colaborar, parte de mis recursos los destino para estas obras”, dijo.
Dalenz nació en una provincia de La Paz, pero vivió durante su niñez y juventud en Oruro, donde estudió para profesionalizarse y luego vino a radicar a Sucre. Es madre de cuatro hijos.
La posesión del nuevo directorio de la UPADI que estará a la cabeza de Dalenz, se llevará a cabo el 27 de enero, en el Centro Internacional de Convenciones y Cultura de Sucre.
Tuesday, July 5, 2016
Ingeniero boliviano crea brazo androide en España
El ingeniero electromecánico boliviano Rodrigo Orellana de 29 años, diseñó y armó en España un brazo robótico para adaptarlo a un androide, de acuerdo a datos compartidos esta jornada por la embajada nacional en ese país.
El especialista cursa un máster en Robótica y Automática en la Universidad Politécnica de Madrid y esta mañana sostuvo un encuentro con la representante diplomática boliviana, María Luisa Ramos.
Se conoce que el próximo mes se iniciará la segunda fase del proyecto, cuyo objetivo es el de dotarle movimientos autónomos al aparato. La idea de llevar adelante este emprendimiento nació cuando pasó el primer día de clases, en septiembre del 2015.
Rodrigo recuerda aquella jornada, cuando recién llegado de Bolivia, se enteró que en su nueva universidad habían construido un androide; sin embargo, no habían diseñado los brazos. Él se ofreció para efectuar ese trabajo. “Les encantó la idea”, afirmó Orellana, de acuerdo al boletín.
Rodrigo formó un equipo con la ingeniera venezolana Oriana Rojas y el ingeniero colombiano Andrés Parra; ambos del área de electrónica, logrando desarrollar el proyecto en 10 meses, para que el brazo robótico se hiciera realidad.
El prototipo fue desarrollado a base de piezas diseñadas por ellos mismos, fabricados con la ayuda de la impresora 3D, de tipo industrial, que opera en la casa de estudios donde se forman. Ese modelo tiene seis grados de libertad (número de movimientos), lo cual “le asemeja mucho al brazo de un ser humano”.
Finalmente se indica que el robot Doris, que será destinatario de este brazo, mide aproximadamente 1,20 metros y se adecuará puesto que a un principio no se lo concibió con extremidades. Una vez que se logre acoplar el brazo izquierdo al androide, se diseñará el brazo derecho con funciones como atender a las personas en ferias y actividades similares.
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