Saturday, February 20, 2016

Clodomiro Aparicio, el creador del IDH

La renta petrolera acumulada desde   2005 bordea los 32.000 millones de dólares y pese a la reciente caída de los ingresos, la mayor parte corresponde al Impuesto Directo a los Hidrocarburos, el tan controvertido y citado IDH, creado hace 11 años por don Clodomiro Aparicio, quizá el tarijeño menos reconocido por el país y su región.

Únicamente el año pasado, al cumplirse una década de la promulgación de la Ley de Hidrocarburos, Aparicio recibió un tibio y fugaz homenaje, confundido entre centenas de personalidades distinguidas entonces.

"Lo demás fue,  en general, ingratitud”, dice sin reclamar nada este venerable economista, en su casa del barrio de la Tercera Orden, a unas cuadras de la plaza Luis de Fuentes, donde, ya jubilado, recibe el cariño de su familia y a veces la visita de un extraño.

Gracias a la fórmula diseñada por don Clodomiro y a los ajustes de  2006 para la estatal YPFB, el Gobierno   goza también del grueso de los beneficios (58 y 60% entre los años 2014-2015, por ejemplo) que genera el sector petrolero, según un recuento de la Fundación Jubileo.

Mejorando la  porción nacional

"La sumatoria de los ingresos establecidos  del 18 % por regalías y del 32 % del IDH no será en ningún caso menor al 50%  del valor de producción de los hidrocarburos a favor del Estado boliviano”, determinó el régimen tributario de la ley vigente desde   2005, que Aparicio contribuyó a precisar y concretar.

Aparte de la tajada departamental, la porción del IDH asignó cuotas diversas a municipios, universidades, la tercera edad y el Fondo Indígena, "tan expoliado en los últimos años”, lamenta.

Tras el referendo del gas, en  2004, realizado durante la administración de Carlos Mesa, las posiciones encontradas sobre la cuota parte del país en el negocio de los hidrocarburos  se habían agudizado a comienzos de  2005.

"La posición oficial no llegaba al 50% y la del MAS la rebasaba”, recuerda el economista.

Hacia mayo de 2005, Mesa devolvió al Congreso la Ley de Hidrocarburos previamente sancionada en el Parlamento, cuyo presidente, Hormando Vaca Diez, terminó promulgándola con lo que se recuperó oficialmente la propiedad de los hidrocarburos para el Estado boliviano.

Meses antes, Clodomiro Aparicio, un funcionario de largos años en la Prefectura tarijeña, había recibido el encargo de su paisano, el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, de diseñar un proyecto que allanara las diferencias.

"Cossío consiguió fondos de Usaid  para estudiar una reforma de la Ley de Hidrocarburos. Nombró a Mario Lea Plaza coordinador, y luego a  Fernando Campero y Clodomiro Aparicio como integrantes. Yo me excusé porque no podía trabajar en La Paz por motivos familiares, mi esposa estaba enferma”, evoca Aparicio tras 11 años de su obra.

En solitario


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"De todas maneras Mario insistió para que desde Tarija coordine. Comenzamos a trabajar. Pero los otros dos eran más capitalistas que Goni Sánchez (el expresidente depuesto en 2003): no querían que se modifique nada, así que renuncié. Entonces Cossío me dijo: trabaje solo y entregue un proyecto”.

¿Ya tenía en mente la fórmula?


Entendí que ir por el camino de las regalías estaba en contra de los contratos porque en la ley vigente se establecía que el régimen de patentes y regalías era inmodificable en todo el periodo del contrato; así que nos demandaban y perdíamos. Ninguno de los dos proyectos, ni el del MAS, ni el gubernamental cumplía con la disposición del referendo. El primero se excedía y el del Gobierno no llegaba al 50%,  así que perfilé mantener lo que había, 11% departamental, 6% para funcionamiento de YPFB y 1% de coparticipación o regalía complementaria para Beni y Pando. Eso sumaba 18 y faltaba 32 que le llamamos impuesto directo. Sugerimos también que a los departamentos se debería aumentarles 4% para que llegaran a 15% y que el resto lo discutieran. Así fue planteado en la exposición de motivos.

¿No reclamaron los bandos?


La verdad es que la oposición no tenía otra alternativa y se fue por el proyecto. Así salió aprobado el IDH. Después, la distribución la hicieron improvisadamente en el Congreso, a repartirse como sea. El Estado también sacó su tajada, para el Fondo Indígena, universidades, Ejército, Policía, etc. Los departamentos reclamaron más, sin que se atendiera a Tarija pues su 4% departamental representaba más del 2% nacional.

Lo felicitaron...

Discutieron toda la noche en el Congreso, los seguí por radio hasta donde pude y  al día siguiente me llamó Lea Plaza y me dijo: ha sido aprobado su proyecto, y me mandó un fax Rodrigo Paz (entonces diputado, actual Alcalde de Tarija) felicitándome. De Cossío no recibí nada. Del resto, lo demás, en general, fue ingratitud, excepto los cívicos de Waldemar Peralta el año pasado y una vez la Alcaldía de Óscar Montes, entre 200 galardonados.  Luego Cossío me encargó otras tareas pequeñas, un resumen de la ley, mejoras y detalles. Yo también me negué otras veces, no me gustan los homenajes.

Once años después ¿se siente satisfecho?


Hay contradicciones y es posible que las transnacionales se lleven casi un tercio del total de la renta petrolera.

Sobre todo no hay transparencia. La cuestión es que se ha recuperado harta plata, pero hay que ver qué es lo que se ha hecho con ese dinero. Se destinó tanto a cemento que las universidades ya no saben qué construir, y  han metido mano para sueldos. Todas las facultades tienen edificios nuevos y los gobernadores comenzaron a hacer proyectos para ganar votos. Cossío le metió el ProSol y a cada familia 2.500 bolivianos, hubo el programa empleo urgente y el servicio de salud universal, descuidando cosas fundamentales como agua, alcantarillado, tratamiento de aguas servidas, riego, etc.
Rematando el gas

Clodomiro Aparicio bordea los 85 años. Nació en el tradicional municipio de San Lorenzo, aledaño al Cercado tarijeño, en la década de los años  30. Economista de profesión, se especializó en estadística en Santiago de Chile y ejerció la docencia en la Universidad Juan Misael Saracho. En la Prefectura fue encargado de la sección Regalías.

"Los grandes campos se están agotando. Lo que se debe hacer es industrializar el gas, hacer úrea en Cochabamba aunque el gran problema es que no hay mercado asegurado y el financiamiento ha tenido que ser con reservas netas del Banco Central, no con recursos de inversión externa”. Con precios tan bajos y reservas gastadas habría que  apretarse el cinturón y no rematar el gas, guardarlo para tiempos de mejores cotizaciones. 

"Eso sería lo mejor”, se anima a sugerir ante la monetización intensificada de los reservorios gasíferos a precios de "gallina muerta”, admite.

Tuesday, February 16, 2016

Boliviana Maite Tarilonte gana su segundo Goya

La boliviana Maite Tarilonte recibió su segundo premio Goya por su participación como asistente de vestuario en la película española "Nadie quiere la noche", de Isabel Coixet, que fue galardonado en la categoría mejor diseño de vestuario.

Este es el segundo Goya que Tarilonte, de 31 años, recibe ya que el pasado 2012 fue parte del equipo de Clara Bilbao; trabajó en la cinta Blackthorn del español Mateo Gil y filmada en Bolivia.

El sábado 6 de febrero, durante la ceremonia de los premios Goya, cuando la diseñadora española Clara Bilbao, principal responsable de este trabajo, subió al podio a recoger la estatuilla, lo primero que hizo fue agradecer a sus dos asistentes en la película, su compatriota Alberto Valcárcel y la boliviana Maite Tarilonte.

"Luego quería compartirlo con mi equipo, mis compañeros de Bolivia: Maite, Regina y Pilar a quienes les debo todo lo que hemos hecho aquí", dijo una emocionada Clara Bilbao que anunció que no preparó discurso ya que no imaginaba ganar.

"Era una nominación difícil porque Palmeras en la nieve (una de las películas con las que competían) tiene un trabajo intenso en cantidad y además de época, cosas que sumadas a la calidad del trabajo suelen influir mucho en los votos de los académicos", explicó Tarilonte.

Sunday, February 14, 2016

Dr. Juan Carlos Trigo Loubiere 8 mil cirugías, una vida plena

El mes pasado, un proyecto anhelado durante siete años se materializó con la inauguración de la Clínica Los Ángeles, un centro de salud de tercer nivel y tecnología de punta, ideado por un selecto grupo de profesionales médicos, entre ellos el Dr. Juan Carlos Trigo Loubiere, uno de los neurocirujanos más reconocidos de Cochabamba y Bolivia, que en 48 años de ejercicio profesional realizó más ocho mil cirugías.

VOCACIÓN FAMILIAR

El año 1937, una joven pareja llegaba a la ciudad de Cochabamba para comenzar una nueva etapa en sus vidas: el Dr. Adrian Trigo (un neurólogo perteneciente a una prominente familia anzaldeña) retornaba acompañado de su flamante esposa, una hermosa joven francesa llamada Susana Loubiere, a quien conoció mientras culminaba sus estudios de Medicina en la Universidad de Montpellier (Francia), una de las más antiguas del mundo en esta disciplina y de las más avanzadas en la época.

Al año siguiente, el 1 de abril de 1938, la pareja recibió a su primer hijo, Juan Carlos Trigo Loubiere, un saludable niño que representaba la culminación de la historia de amor que se consagró en la localidad francesa de Lourdes.

Aunque feliz con su apacible vida en la Llajta, Susana extrañaba a sus padres, por lo que la familia decidió, el año 1947, mudarse temporalmente a una Francia destruida tras la Segunda Guerra Mundial. Con la excepción de esos dos años en Europa, el primogénito de Adrian Trigo estudió todo el ciclo escolar en el colegio La Salle de Cochabamba, y desde esa temprana época se interesó por la ciencia y las reflexiones sobre la evolución de la vida. “Desde tercer año de colegio ya comen- cé a orientarme a la neurociencia”, recuerda Juan Carlos, claramente influenciado por la carrera de su padre, quien además de ejercer con eminencia su profesión, fundó la cátedra de Neurología en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y fue Cónsul de Francia en Bolivia.

Después de terminar el bachillerato, Juan Carlos Trigo eligió Brasil para estudiar medicina. También en ese país se especializó en Neurología durante un año, y luego se fue a Francia para hacer la especialidad de Neurocirugía, que culminó el año 1967.

“Allá obtuve el título de neurocirujano y me dieron dos años para volver a trabajar”, cuenta Trigo, sobre la oferta que recibió para convertirse en profesor agregado en la Universidad de París, lo cual logró sin problemas. Semejante oportunidad de desarrollo profesional y académico tentó a Trigo con una estadía definitiva en Francia, pero las palabras de su padre le hicieron repensar la idea: “¿Sabes? Gente con nivel, en Europa, hay muchos, pero tu pueblo te necesita”. Ese argumento pudo más.

Así, Trigo regresó y comenzó su práctica en Cochabamba, en la Caja Nacional de Salud y en el Hospital Viedma.

En comparación a su práctica en París (donde incluso realizó cirugías de Parkinson, muy avanzadas para la época), notó vacíos en su tierra natal.

“Comencé a ver que existían muchas deficiencias tecnológicas (...) en ese entonces, la imagenología recién comenzaba en el mundo y la práctica clínica era la más común”, explica el médico, formado fuertemente en esa línea, por lo que pudo entender mejor el funcionamiento cerebral y arribar a diagnósticos más integrales, que necesitaban corroborase con los análisis que la imagenología posibilitaba en centros de salud del resto del mundo.

Consciente de esto, Trigo logró -tras muchas gestiones- traer a Cochabamba: el primer ecógrafo (aparato inicialmente diseñado para monitorear el cerebro); el primer aparato de electroencefalogramas; asociándose con otros profesionales, el primer tomógrafo (de Holy Cross); y, con el entonces llamado Centro de Médicos Asociados, el primer equipo para sacar resonancias magnéticas.

“Pudimos hacer muchas cosas, cumpliendo lo que mi padre me pidió”, indica, dejando ver la constante presencia de Adrián Trigo en la trayectoria de su hijo, acompañada de la fuerte figura materna de Susana, de quien recuerda su educación en respeto y normas, y su amor por la cultura y la lectura.

DEPORTE Y VIDA DE CAMPO

Otro aspecto que ha formado parte fundamental de la vida de Juan Carlos Trigo es el deporte, inculcado por su padre, tenista apasionado.

“Había un tranvía que partía de la plaza principal, venía desde el cementerio, por la Calle España, por El Prado y nos dejaba en en las canchas de tenis”, cuenta, sobre el primer deporte que practicó con gusto, pero aclarando que la disciplina que lo cautivó para siempre fue la natación.

“Encontré un grupo de amigos con los que formamos el Club Kalu, gracias a dos personas a las que les debo mucho, los esposos Velasco, Don Quino y la Sra. Clara”, una pareja que, identificando potencial en este grupo de muchachos, los guió de manera que con disciplina y tiempo, llegaron a obtener récords nacionales, siete de ellos con Juan Carlos, quien fue campeón nacional de 1955 a 1960. Años después, de 1975 a 1980 sostuvo el título departamental en pelota frontón.

Mientras la ciudad representaba un espacio de logros y trabajo, Anzaldo era para el niño y joven Juan Carlos, el destino para las vacaciones y el contacto con realidades ajenas a él en la burbuja urbana. “Se llegaba en camión o, a veces, se iba en el tren al valle; y en Pillapa nos esperaban con los caballos, esto a mí me enseñó algo muy importante en la vida”, cuenta sobre haber sido testigo in situ del pongueaje. En la hacienda de su familia trabajaban alrededor de 100 personas, “semaneros” (recuerda que los llamaban así porque los atendían durante una semana). “Era una injusticia terrible, y mi padre… él era del MNR, tampoco aceptaba esa situación”, recuerda Trigo, cuya mentalidad infantil no entendía que detrás de los divertidos paseos con los campesinos –los privilegiados dueños a caballo y los demás al trote– con paradas para almozar deliciosas lawas cocinadas en ollas de barro, escuchando amenas historias, existía una innegable vulneración de derechos.

“Vi que no tenían acceso a nada, no tenían derecho al estudio, solo a una parcela de terreno que debían cultivar para poder comer…es decir, era gente sin futuro”, lamenta Trigo, en relación a esos años, reconociendo que ahora la situación mejoró y podría mejorar aún más, mientras acomoda su bata, listo para atender a su siguiente paciente.


Thursday, February 4, 2016

Boliviano demuestra que las neuronas se pueden “reinstruir”

Por primera vez, un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard, integrado por el boliviano Mohammed Mostajo, demostró que circuitos del cerebro pueden ser "reinstruidos" dentro de un animal vivo.

Esto permitirá a las personas afectadas por una enfermedad neurológica, como esquizofrenia, autismo y esclerosis lateral amiotrófica, reemplazar las neuronas dañadas por las que puedan ser reinstruidas en este proceso.

"Todas las enfermedades neurológicas afectan a un tipo específico de neuronas, nuestro trabajo es la primera demostración de que es posible reinstruir neuronas que no fueron afectadas. Nosotros lo hicimos en el caso de las neuronas motoras".

Para esto, los científicos tomaron neuronas de proyección calosa, que son neuronas encargadas de procesar niveles altos de información -como los pensamientos- y las convirtieron en neuronas corticoespinales, que conectan el cerebro con la médula espinal y se encargan del movimiento.

"Interesantemente, el resto del circuito cambió para adaptarse a esta modificación, demostrando así que el cerebro es mucho mas plástico de lo que los libros nos dicen".

El científico boliviano se graduó en el colegio La Salle de Santa Cruz, y estudió Biotecnología y Bioinformática en el Instituto Tecnológico de Rochester. Tiene un diplomado en Ciencia, Tecnología y Política; y una maestría en Biología Molecular. Además está terminando un doctorado en Biología Molecular y Celular.


Monday, February 1, 2016

Ricardo Morgenstern: un gastroenterólogo excepcional


HA SIDO NOMINADO FELLOW DEL COLLEGE OF PHYSICIANS OF PHILADELPHIA | SU GRAN DESEMPEÑO EN LA ESPECIALIDAD DE GASTROENTEROLOGÍA EN EE.UU., LO CONVIERTE EN UN ORGULLO BOLIVIANO.

Ricardo Morgenstern descubrió su pasión por la Medicina a temprana edad. Concluyó sus estudios de la secundaria en Uruguay y trabajó un año como voluntario en el campo en Israel. “Estudié Medicina en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) en Cochabamba, una carrera que fue prolongada debido a la crisis política/social y los constantes cierres de la Facultad”, indica.

Una vez que el Dr. Morgenstern entró a realizar su internado, se sintió atraído por la Gastroenterología, ya que en esa época se inauguró el Instituto de Gastroenterología Boliviano Japonés (IGBJ) y participó activamente colaborando en las actividades y proceso del mismo.

“El IGBJ era en ese momento el centro más moderno en comparación al resto de las especialidades en Bolivia, con avances tecnológicos de punta, al mismo tiempo, los médicos que fueron nuestros profesores, tenían los conocimientos más actualizados con un grado muy alto de entrenamiento”, explica.



SU EXPERIENCIA

“Al concluir mi carrera pasé los exámenes para proseguir estudios en Estados Unidos; sin embargo, en la espera para buscar algo en ese país, apliqué para especialización en el IGBJ y fui aceptado, siendo la segunda generación de residentes de ese Instituto. En un Congreso en La Paz, presenté uno de mis trabajos que llamó mucho la atención al Jefe de Servicio de Gastroenterología del Western General Hospital de la Universidad de Edimburgo, Escocia, quien me sugirió llevar a cabo estudios más avanzados en Escocia. Ante tal oportunidad que el destino me presentó y sin dudarlo tomé los exámenes necesarios y viajé a Edimburgo en 1987 donde tuve entrenamiento en Gastroenterología, Enfermedades del Hígado, colonoscopía y endoscopía avanzada y de la vía biliar en la Universidad de Edimburgo en el Western General Hospital y en el Royal Infirmary, además llevé a cabo y colaboré en algunas investigaciones. Tuve la fortuna de conocer y trabajar con renombrados médicos y pioneros de la Gtasroenterología, Hepatología y Endoscopía Digestiva, quienes me transmitieron algo de su experiencia y su conocimiento, muchos con los cuales hasta el presente tengo contacto”, asegura el experto.

En 1990 el Dr. Ricardo Morgenstern retornó a Bolivia donde trabajó en el IGBJ, en la práctica privada y en la Facultad de Medicina. Al mismo tiempo, participó activamente como miembro y como directivo de Organizaciones Científicas tanto bolivianas como internacionales, fomentado el avance de la especialidad.

“En Cochabamba tuve una práctica extensa, con la satisfacción de brindar a los pacientes de mi ciudad y de otras partes del país que viajaban para consultar conmigo, lo mejor de mis conocimientos para aliviar sus problemas. Tuve el honor de ser médico consultante y asesor de varias legaciones diplomáticas internacionales”, dice.

“El 2003 fui invitado a formar parte del cuerpo médico/docente en la Facultad de Medicina de Drexel University en Philadelphia, Pennsylvania, Estado Unidos de América, donde trabajo hasta el presente como Profesor Asociado de Medicina tanto en la labor de docente como asistencial. El campo donde más trabajo es en la endoscopía y colonoscopía avanzada, siendo médico de referencia para casos difíciles y pólipos complejos. Asimismo, endoscopía de la vía biliar. En Estados Unidos he participado como miembro de la directiva de varias organizaciones médicas”, dice.

Para el Dr. Morgenstern, la mayor satisfacción de ser médico es poder curar y brindar consuelo a los pacientes, además de transmitir conocimiento a las futuras generaciones de galenos.



AVANCES DE LA GASTROENTEROLOGÍA

“Desde que comencé mi carrera en Gastroenterología los avances han sido extraordinarios y la lista es muy larga, por mencionar algo tenemos: el descubrimiento del Helicobacter pylori con agente causante de úlcera péptica y cáncer gástrico, su erradicación significa la cura definitiva de la úlcera péptica, innumerables casos ya no se operan, la morbilidad y mortalidad ha caído sustancialmente y ahora se está trabajando en una vacuna”, indica.

Hay muchos otros avances y descubrimiento como los inhibidores de la bomba de protones para bloquear la secreción de ácido del estómago que revoluciona el manejo de las enfermedades como las úlceras, el reflujo gastroesofágico. La introducción de la endoscopía digestiva y biliar, que nos permite no solo ver directamente todo el tracto digestivo, vías biliares y páncreas, sino llevar a cabo múltiples procedimientos terapéuticos con riesgos mínimos, dice.

“La colonoscopía ha tenido una influencia fundamental en la detección temprana de pólipos pre-malignos en el colon y como consecuencia una disminución trascendente en la frecuencia de cáncer de colon, por ejemplo, en mi experiencia personal, la detección de pólipos pre-malignos en personas sanas, sin molestias es de 54 por ciento, lo que significa que la mitad de los pacientes a quienes les hago colonoscopía de pesquisa se salvan de cáncer de colon por ese simple procedimiento” explica.

“El tratamiento de la hepatitis C es un avance de trascendencia porque es un problema grave de salud pública, con el tratamiento actual se logrará la curación en el 90 por ciento al 100 por ciento de los pacientes, lo que quiere decir que en 20 años esta enfermedad prácticamente desaparecerá. El manejo de la enfermedad inflamatoria (Colitis Ulcerativa y enfermedad de Crohn) con la introducción de anticuerpos monoclonales y otros.

La comprensión y manejo del microbioma, es decir de las bacterias intestinales, podría relacionarse a enfermedades gastrointestinales o extra intestinales, incluyendo diabetes, obesidad, colitis”, dice.



SER UN “FELLOW”

“Ser Fellow es el grado más alto de membresía que confieren las sociedades o asociaciones profesionales o científicas, típicamente se adquiere por logros excepcionales, servicios o contribuciones dentro de la profesión. He sido nominado Fellow del College of Physicians of Philadelphia en Noviembre 2015. También he sido honrado como Fellow del Royal College of Physicians of Edinburgh (2000) y del American College of Gastroenterology (2004)”, dice Morgestern.

“Ser un Fellow es un gran honor para mi familia, para mí y creo que para Bolivia. El College of Physicians of Philadelphia fue fundado en 1787 por los pioneros de la Medicina Americana y crearon los fundamentos para la práctica y educación de Medicina. Estos fundadores, por coincidencia, fueron entrenados en Escocia y todos eran Fellows del Royal College of Physicians of Edinburgh, claro que guardando las diferencias entre esas eminencias y mi humilde persona”, indica.

Entre los planes a corto y mediano plazo del Dr. Morgenstern, son continuar trabajando como médico y docente. Tratando de implementar mecanismos para programas de intercambio de educación en medicina entre Bolivia y Estados Unidos. Además de participar, educar y fomentar programas en la pesquisa de lesiones pre-malignas del colon, no solo en EEUU sino en Bolivia para así disminuir la frecuencia de cáncer de colon.

“Para concluir quisiera agradecer a Bolivia, país que dio cobijo a mi padre que llegó luego de sufrir la opresión del régimen nazi en Europa y le dio la oportunidad de progresar y formar una familia, en libertad y sin miedo a la discriminación. Un país que me brindó la educación y la oportunidad de progresar. Agradecer también a mi esposa Tatiana por apoyarme en todo y a mis hijos por las satisfacciones que me han dado todos estos años”, concluye el Dr. Morgenstern.

Fabiana y Álvaro, dos bolivianos brillantes

Bolivia tiene a gente inteligente, con mucho potencial y aporte para el desarrollo del país. Muchas veces se importan profesionales foráneos, sin mirar que alrededor hay egresados competentes de las universidades, con la ilusión y todas las ganas de ser agentes de cambio en la sociedad.

Son los casos de Fabiana Rojas Palza y Álvaro Bilbao la Vieja Bilbao, ganadores, cada uno, del premio de 10.000 dólares que otorgó recientemente la Universidad Privada Boliviana (UPB), a través de la Fundación "Julio León Prado”, por haber alcanzado los promedios académicos más altos entre los campus Cochabamba y La Paz. Ellos quieren cambios cualitativos para una patria más grande.

FABIANA, INQUIETA Y AUDAZ

Fabiana Rojas, bachiller del colegio Anglo Americano de Cochabamba, de 23 años, es una joven profesional de la carrera de Administración de Empresas, graduada con honores de la UPB (Cochabamba), que se fija sus límites y tomas sus propias decisiones. Ella sueña con tener una consultora de "coaching” que brinde capacitación a las áreas de recursos humanos de las empresas, promoviendo el trato y trabajo digno al principal capital humano: el personal.

La hiperactividad de desarrollo personal de Fabiana comenzó desde el colegio, cuando por iniciativa propia consiguió una beca de intercambio cultural a Alemania, para hacer el bachillerato en un país lejano y extraño, pero a la vez cercano a una experiencia que para ella era un reto de exploración y aprendizaje puro, fuera del cómodo y cálido nido familiar.

"Estaba bien en mi zona de confort”, afirma Fabiana Rojas, antes de tomar rumbo a Alemania el 2010, pero como su espíritu inquieto le movió a tomar la decisión de conocer otra cultura, es que decidió viajar por un año a la población de Lorrach de ese país.

"El viaje me abrió la mente y fue un aprendizaje cultural”, asevera Fabiana, que está convencida de que la cultura alemana se rige por la disciplina, el orden y un círculo de gente y amigos al que, en principio, no le fue fácil acceder por la barrera del idioma, ya que lo terminó de aprender allí, donde tomó la decisión de estudiar su carrera en la UPB el año siguiente.

Definitivamente, el viajar hace tan bien a cualquier persona, que en este caso hizo que una joven adopte importantes decisiones en su vida profesional y personal. "No me quedo quieta”, dice Fabiana, y de verdad así lo hizo.

Esta boliviana cuenta que estaba "desnuda ante el mundo” cuando se encontraba en Europa. Allí cosechó contactos estratégicos.

ÁLVARO, APASIONADO POR LA TECNOLOGÍA

Alvaro Bilbao la Vieja Bilbao tiene 23 años, es bachiller del colegio San Ignacio, estudió Ingeniería de Sistemas Computacionales en la UPB y se tituló con honores por alcanzar el promedio más alto del campus La Paz.

Actualmente, Álvaro trabaja para CodeRoad, una de las empresas de desarrollo de software más grandes de La Paz y es aquí donde aprende más sobre el desarrollo de software.

Durante su vida universitaria tuvo la oportunidad de realizar pasantías, en las que aprendió y comenzó a interactuar con las tecnologías de tipo MVC, experiencias en las que profundizó los conceptos de desarrollo de software.

"Durante toda mi vida he sido una persona que persigue la excelencia en todo lo que hace, guiándose bajo la premisa de dar lo mejor de uno mismo para ver que mis objetivos se cumplan. Una vez alcanzados, apuntar aún más alto, ya que considero que el infinito es mi límite”, dice Álvaro.

UNA BECA, UNA PUERTA

La Universidad Privada Boliviana (UPB) cada año lanza una convocatoria de becas para "Los 100 mejores”, dirigida a estudiantes de colegios que se destacan académicamente. Fabiana Rojas y Álvaro Bilbao la Vieja la obtuvieron para estudiar la carrera de sus sueños.

Durante su trayecto en la universidad Fabiana siempre se destacó, no sólo en lo académico, sino como líder, al ser el 2014 presidenta de la Sociedad de Estudiantes Upebinos (SEUPB), trabajando en varios proyectos en beneficio del plantel estudiantil, como promover la pasión por lo que se hace y en labores de responsabilidad social con niños y niñas huérfanos de hogares.

En el transcurso de su carrera, Fabiana Rojas continuó con más desarrollo personal y fue que en octubre de 2015, indagando en el Facebook, encontró un diplomado en la Argentina de "Aprendizaje Experiencial”. Un curso intensivo de una semana a las afueras de la urbe bonaerense, en el que ella -la más joven, novata pero vivaz chica- se codeó con profesionales consultores cracks de "coaching”. Esa experiencia la llevó a perfilarse en búsqueda e investigación insaciable sobre este tema para una especialización a futuro.

Mientras tanto, Álvaro Bilbao la Vieja considera que para alcanzar las buenas notas la clave es prestar la mayor atención posible en clase y estudiar un poco cada vez que sea necesario. En caso de tener dudas, siempre buscar la respuesta, ya sea en el docente o en los compañeros, aconseja.

Fabiana quiere seguir capacitándose en el mundo de los negocios y los recursos humanos con una maestría en España. Sueña con que a su regreso su aporte profesional se centre en cambiar la mente de algunos empresarios y directivos de las empresas a que propicien un mejor clima laboral y practiquen un mayor equilibrio en la vida de los trabajadores, donde se sientan como en su segundo hogar, siendo felices y trabajando motivados y no por obligación.
Por su parte, Álvaro cree que en la actualidad el avance de la tecnología es algo básico para el desarrollo competitivo de la cultura boliviana, es por eso que quiere aportar a la creación de ellas.

MENSAJE A LOS JÓVENES

Fabiana Rojas quiere tener una consultora de coaching con la concepción de que para ella este término significa que es una guía que te muestra el cambio y acompaña al proceso de éste.

Ambos profesionales (Fabiana y Álvaro) basados en los principios que les inculcó la UPB, de excelencia, ética, constancia y esfuerzo, están impulsados por ser competitivos y "no entrar en un estado vegetativo de la vida, trazando metas a mediano y largo plazo”.

"Nunca se queden quietos, no se enfoquen en el dinero, sino en medir la satisfacción personal, rodeándose de personas positivas, que acompañen al éxito, y sobre todo a luchar por un mejor país”, dice Fabiana.

"Siempre luchen por salir adelante, quizá el resultado no sea lo esperado, pero lo aprendido siempre será igual de valioso, busquen ser excelentes en todo lo que hagan y de esta forma su vida y el mundo estarán mejor”, sugiere Álvaro Bilbao la Vieja.

La boliviana que conducirá un auto lunar en una competencia de la NASA

Alina Santander Vinokurova cuenta con 16 años y este 2016 tiene la cita más importante de su vida. En abril deberá pilotar un automóvil lunar que tiene previsto construir junto a su equipo en el desafío Human Exploration Rover Challenge de la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio), evento que se realizará en Estados Unidos. Antes de ello, enfrenta el reto de conseguir patrocinadores que hagan posible su viaje.

El desafío organizado por la NASA se llevará a cabo del 7 al 9 de abril en el Space & Rocket Center en Huntsville, Alabama. La competencia se enfoca en los planes que tiene esta institución en explorar planetas, lunas, asteroides y cometas que forman parte de nuestro sistema solar.

La competencia anual, conocida previamente como Great Moonbuggy Race (Gran Carrera de Vehículos Lunares), incluye a equipos estadounidenses e internacionales en dos categorías: estudiantes de colegio y universitarios. El objetivo es imitar retos a los que se enfrentan los ingenieros que diseñan rovers para futuras misiones de exploración a una variedad de cuerpos celestes, según refleja el artículo Acerca del Human Exploration Rover Challenge de la NASA, publicado por la institución en su portal web.



Construcciones espaciales

Esta paceña, estudiante de quinto de secundaria del colegio Amor de Dios, ha obtenido la medalla de oro en astronomía y astrofísica representando a La Paz en la Olimpiada Científica Estudiantil en 2015. El pasado año su madre, de nacionalidad rusa, se enteró por la versión digital de un medio impreso de su país de las actividades que se realizan en el campamento Space Education en Alemania.

Alina aplicó y fue seleccionada. Llegó hasta la ciudad alemana de Leipzig para ser parte del campamento, en donde fue la única boliviana. Al saber cuatro idiomas (ruso, alemán, inglés y español) se relacionó con jóvenes de varias nacionalidades y aprendió durante dos meses cómo se construye y conduce un automóvil lunar. Y será exactamente lo que tendrá que hacer en la competencia de la NASA dentro de tres meses.

"Uno de los objetivos del campamento es que se formen grupos que participen de la competencia de la NASA, que consiste en construir y manejar, a propulsión humana, un auto lunar. Cada vehículo debe ser conducido por dos miembros del equipo a través de una pista de obstáculos, yo seré una de las encargadas de la conducción”, detalla la joven.

El automóvil diseñado y construido por el equipo, de seis jóvenes, deberá ser manejado por un hombre y una mujer por un campo -de alrededor 800 metros- que simula un terreno extraterrestre con cráteres, curvas cerradas, inclinaciones y ascensos, entre otros.

El vehículo que aprendió a construir y conducir tienen un tamaño similar al de una bicicleta y dos asientos, en los cuales se ubican los pilotos para impulsar su movimiento a través de pedales.

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Recuerda que conoció, junto a los participantes internacionales, empresas alemanas donde se construyen piezas y se reciclan otras para la fabricación de los vehículos. Durante su estadía fue entrevistada por medios de comunicación de Alemania en los que expresó su sueño de llegar al espacio.

Actualmente, el trabajo que realiza junto a su equipo se hace a través de Skype; durante las comunicaciones se asigna tareas a los miembros. Alina, además de conductora, es la encargada fabricar una pieza del vehículo.

"Es una pieza que une la parte delantera con la trasera. Tengo los esquemas, sólo me falta que envíen la vista en 3D. Debe ser fabricada en metal o un plástico de alta resistencia, para ello necesito la ayuda de una empresa que trabaje con metales”.

En abril -según tiene conocimiento- será la única participantes boliviana en esta competencia. Como pasa con otros competidores de países en los que el número de miembros es insuficiente para conformar un equipo, ellos se unen a otros, cuya mayoría de integrantes comparten una nacionalidad y/o tienen un tutor que se encuentra cerca de esa nación.

Por esa razón, Alina estará en el equipo de Italia, pero en lo que más piensa es en tener un traje especial que lleve la bandera boliviana y que sea visible ante millones de espectadores que, como le han informado, tiene este evento al ser transmitido por la NASA, canales de televisión e internet. Su plan, como hacen competidores de diferentes disciplinas, es llevar el nombre de las empresas que la apoyen en el traje.

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Bolivia necesita patrocinadores

"Lo que necesito es financiar mi viaje hasta Huntsville. Es un gasto muy fuerte para conseguir la vestimenta, la visa, la estadía, la alimentación, la inscripción a la competencia -que son 150 euros-. Por lo que estoy buscando patrocinadores que me apoyen”, sostiene Alina.

De momento, la joven a conseguido media beca para entrenar en un gimnasio y los pasajes hasta Miami, que serán cubiertos por la empresa BoA. Ha solicitado el patrocinio de la Agencia Boliviana Espacial para que la apoye con el traje de competencia, pero aún no tiene respuesta.

Tanto Alina como su madre expresan el deseo que de exista el apoyo gubernamental a su cruzada y que de esta forma la joven logre conducir el automóvil lunar y represente a Bolivia. Ella desea más que nada aprovechar la oportunidad de representar a su país en el desafío de la NASA.

"El mismo término NASA es algo que sabes que es muy grande, esta es una oportunidad que -de alguna manera- marcará mi futuro. Pero, además, se trata de trabajar en el campo de la innovación o tecnología en Bolivia, junto a otras personas que desean lo mismo para mi país. El cielo es el límite”, finaliza.

Sobre la participante y el desafío

Patrocinio Alina Santander tiene una página en Facebook para recibir apoyo de personas o empresas interesadas: Alina for NASA (www.facebook.com/alinafornasa) y también cuenta con el correo electrónico: alinasandra18@gmail.com.
Contactos Para conocer más sobre el desafío de la NASA, se puede ingresar a su página web: www.nasa.gov/roverchallenge/home. Para saber más sobre el campamento Space Education en Alemania: www.spaceeducation.de.
El desafío La primera versión de Human Exploration Rover Challenge de la NASA se realizó en 1994, su nombre actual fue puesto en 2014.
Origen La primera carrera, en 1994, se celebró el 16 de julio en el 25 aniversario del lanzamiento del Apolo 11. Contó con seis equipos universitarios.
Ganadores El criterio con que se definen los ganadores está enfocado en el tiempo de construcción del vehículo y el menor tiempo de recorrido en el campo de obstáculos. Los premios de los tres primeros lugares del desafío han variado con los años. Versiones anteriores han incluido premios en efectivo, excursiones al lanzamiento de transbordadores, entre otros.