Friday, August 22, 2014

Boliviano Zogbi se aleja de Coca-Cola

El boliviano Humberto Zogbi confirmó que se despide de Coca-Cola, tras siete años en el puesto de gerente general de la Región Transandina, pero no de Perú. El ejecutivo pone fin a una carrera de 27 años en la empresa de bebidas y le dio su última entrevista a El Comercio (Perú) para comentar por qué se siente satisfecho.
Zogbi, que dejará la empresa entre septiembre y octubre, reveló que en los últimos 10 años Coca-Cola invertió $us 1.000 millones en transformar su capacidad de producción y de distribución, además de tecnología. Entre sus aportes a la empresa cuenta la consolidación de las operaciones locales, junto a Corporación Lindley, de la mano del recordado Johnny Lindley Taboada, y los avances en términos de infraestructura productiva


Tuesday, August 12, 2014

Jimmy Federico Tellez es un boliviano que radica en Panamá y triunfa como conferencista internacional y creador de la Escuela Ejecutiva Internacional en Bolivia

Jimmy Federico Tellez es un boliviano que radica en Panamá y triunfa como conferencista internacional y creador de la Escuela Ejecutiva Internacional en Bolivia, que por tercera vez tendrá su acto de acreditación del Programa Internacional Marketing Ventas y Servicio enfocado para ejecutivos y emprendedores.

¿Cómo nace en Bolivia la Escuela Ejecutiva Internacional?
J.F.T.: Como resultado de muchos años como conferencista internacional, consultor de empresas, formador y coach, fue así que en un momento quise darle a la gente una alternativa a la educación tradicional como son las universidades. Por eso, la Escuela Ejecutiva Internacional es selectiva, son unas 30 personas que formamos y entrenamos al año.
Traje la escuela a Bolivia porque soy de acá y veía la necesidad, porque si no es la educación estrictamente universitaria no había una alternativa para formar gente experta en mercadeo, ventas y servicios de clientes que no tenga que pasar por una educación de cinco años.

¿Cuál es la diferencia entre la escuela y una universidad?
J.F.T.: No es lo mismo recibir una instrucción de instructores que de docentes, ya que el aprendizaje en la universidad es esencialmente teórica y la de la escuela es esencialmente práctica, porque los coachs estamos asesorando y trabajando en una empresa, inclusive en multinacionales de América Latina, por lo cual esa experiencia es tremendamente enriquecedora.

Ofrecemos una educación no universitaria sino alternativa, porque es un entrenamiento corporativo abierto (capacitación de alta especialización para compañías en América Latina).

¿Este sistema de acreditación, en qué otros países está?
J.F.T.: La central de la escuela está en Panamá y la matriz es Business Forum Latinoamérica, una corporación que aglutina a los más importantes consultores y empresas de consultoría y capacitación especializada en el área de gestión de negocio y abarca a ocho países latinos.

¿Cuál es la ventaja de las personas que estudian en esta escuela?
J.F.T.: El valor más importante es que a diferencia del título académico que solo tiene valor para dentro del país, la certificación y el respaldo nos las da la editorial más importante del mundo: McGrawHill, que es la que no provee los libros con los cuales la gente cursa el programa, entre esos, varios de los coachs internacionales que dictan el curso son autores de los libros.

¿Quiénes pueden ser parte de esta acreditación?
J.F.T.: No hay una limitación específica, porque en el programa tenemos gente desde 20 hasta los 50 años de edad, gente que tiene y que no tiene formación académica, tenemos emprendedores con negocios ya funcionando, pero que no se formaron.

¿Cuáles son los requisitos para inscribirse en la escuela?
J.F.T.: Es curioso porque solo es necesario el deseo inquebrantable de no ser parte del montón. No hay que presentar ningún documento. Esa es la nueva tendencia mundial del siglo XXI. Han venido jóvenes y padres de familia que ni siquiera terminaron el bachillerato y han montado excelentes emprendimientos gracias al programa.

¿Cuánto tiempo dura el curso?
J.F.T.: El programa dura 14 meses y lo más interesante es el examen de grado, que es montar un emprendimiento, porque acá no trabajamos con notas intermedias, ya que el alumno saca 100 o 0. Esa es la parte más importante, pues es gente que nunca soñó tener un emprendimiento y termina montando un proyecto de vida a través de la escuela.

¿Quiénes dictan el curso?
J.F.T.: Son de cinco a seis coachs internacionales, aparte de mi persona que damos las instrucciones a los alumnos que tenemos en la escuela.

¿Cuánto es la inversión?
J.F.T.: Todo el curso sale alrededor de $us 1.800, eso incluye a usar ocho libros originales de dos editoriales mundiales. Lo más importante es que los instructores son los autores de los libros.

Más de la vida de un boliviano emprendedor

Jimmy Federico Tellez Figueroa nació en La Paz, desde sus 5 años vivió en Argentina, Chile, Colombia, Hungría y actualmente radica en Panamá. Es conferencista, formador y coach en más de diez países de América Latina, esto lo llevó a ser el fundador de la Escuela Ejecutiva Internacional en Bolivia. Tellez lleva más de 15 años en la actividad de la consultoría internacional y 8 años como conferencista internacional.

'Para entrar a la escuela solo se necesita el deseo inquebrantable de no ser parte del montón'.

Wednesday, August 6, 2014

Claure será nombrado hoy presidente ejecutivo de Sprint

El boliviano Marcelo Claure será nombrado hoy nuevo presidente ejecutivo de Sprint Corp, que es uno de los más grandes operadores de telefonía móvil en EEUU.
El nombramiento de Claure, quien es miembro del directorio de Sprint y del CEO de Brightstar, se dará a conocer hoy en la reunión anual de accionistas, según portales de medios estadounidenses como la NBC, Financial Times y New York Times.

El boliviano sustituirá a Dan Hesse, de 60 años, quien dirigió la empresa desde diciembre de 2007. No se informó de lo que pasará con su cargo actual dentro de Brightstar y las acciones que el empresario boliviano tiene en la compañía, la empresa de telecomunicaciones con la que acumuló su riqueza en Norteamérica.
El presidente de BAISA vendió en octubre de 2013 el 57% de sus acciones a SoftBank del multimillonario japonés Masayoshi por 1.260 millones de dólares.
SoftBank Corp. compró luego una parte de Sprint y Claure fue nombrado en enero de este año miembro de la junta de directores. "La experiencia de Marcelo como empresario y hombre de negocios que creó y creció con éxito una compañía global de telecomunicaciones traerá una perspectiva muy valiosa para la junta directiva de Sprint” dijo a principios de año Masayoshi, en un comunicado.
El paceño financia y administra al club Bolívar, tiene inversiones en México y es socio del astro inglés David Beckham, con quien planea llevar el fútbol profesional a Miami.
Claure, de 43 años de edad, fundó Brightstar en 1997 y la convirtió en una de las empresas más grandes en el sur de Florida, según el South Florida Business Journal. Hoy, Brightstar tiene una presencia local en más de 50 países, con ingresos que exceden los 7.000 millones de dólares .
Según el portal de El Economista, la noticia llega luego de que Sprint Corp retiró ayer su oferta para comprar al cuarto operador de telefonía móvil de Estados Unidos T-Mobile US Inc., por las dificultades para conseguir la aprobación de los reguladores.
El anuncio indica el final de la prolongada campaña de la matriz de Sprint, SoftBank Corp., por adquirir a su rival T-Mobile, a pesar de las advertencias de los reguladores sobre que deseaban mantener a cuatro grandes actores en el mercado de las telecomunicaciones inalámbricas.
Claure recibió varios premios, y entre los más destacados fue nombrado Empresario del Año en Estados Unidos.


Sprint ofrece una gama completa de la tecnología inalámbrica y servicios de comunicaciones. Es reconocida por desarrollar, diseñar y utilizar tecnologías innovadoras, incluyendo el primer servicio inalámbrico 4G en Estados Unidos; ofrece servicios móviles de datos líderes en la industria.

Según Wikipedia, Sprint Corp. es una compañía de telecomunicaciones que es propietaria del tercer operador de celulares más grande de EEUU con 49 millones de clientes.

El empresario
Nombre Marcelo Claure Bedoya.
Lugar y fecha de nacimiento En La Paz, el 9 de diciembre de 1970.
Familia Está casado y tiene cuatro hijos.
Carrera empresarial Fue gerente de marketing internacional en la Federación Boliviana de Fútbol. Fundó Brightstar en 2007.
Bolívar y la FIFA El paceño financia y administra al club Bolívar, del que es hincha, desde 2008. Es miembro de una comisión de la FIFA.

Monday, August 4, 2014

Alfredo Romero Dávalos:“Servir es una realización personal importante”

Acaba de cumplir 50 años de ejercicio profesional. Abrió camino para la medicina en Bolivia y también se convirtió en alcalde de Santa Cruz de la Sierra y en prefecto del departamento. Tras medio siglo de servicio, Alfredo Romero Dávalos, médico cardiólogo, hace una pausa para recibir el reconocimiento del Gobierno Municipal, así como para mirar su vida y hablar de ella con EL DEBER. El diálogo se realizó en su consultorio de la clínica Incor. Son las 8:00 de la mañana de un viernes soleado. Al llegar, recorre los pasillos, mientras va saludando al personal que ahí trabaja. “Creo que han sido 50 años de realizaciones. Hemos hecho muchas cosas, aunque no todas las que hubiéramos querido”, dice con modestia. Y cuando revisamos su contribución a la medicina en el país no hay dónde perderse. Fue el creador del sistema de residencia médica en 1968, años después estuvo a la cabeza del equipo que practicó la primera cirugía con circulación extracorpórea (conocida como cirugía a corazón abierto), que se practicó en el país hace 40 años y poco tiempo después le tocó hacer el mismo procedimiento a una mujer embarazada.

50 años de profesión, toda una vida
Hemos hecho muchas cosas, aunque no todo lo que hubiéramos querido. Pero como decía mi padre, nadie está obligado a hacer más de lo que puede. No ha sido por falta de ganas ni falta de ponerle el hombro.

Hemos hecho muchas cosas en el campo médico y dentro de este, especialmente en lo cardiovascular, porque siempre hemos estado preocupados por lo que ocurre con la sociedad a escala nacional y departamental. Soy un cruceño que me considero de dimensión nacional.

¿Cómo era la medicina en Santa Cruz entonces?
Había mucha distancia entre la medicina de Argentina y de Brasil con la de Bolivia. Ahora estas distancias se han acortado. Ya no hay tantas diferencias como las que teníamos.
En el campo de la cardiología, aquí lo único que se hacía era el electrocardiograma y lo hacía un colega que venía de Cochabamba. Era algo raro aún. Esa era la situación.

¿Dónde se formó?

En la Facultad de Medicina de la Universidad de Tucumán, donde tenía el promedio más alto y donde el decano me recomendó para que sea admitido en la Universidad de San Pablo (Brasil). Ahí aprendí medicina, organización de salud y docencia.

En 1968 gané un concurso de méritos para ingresar al Instituto Nacional del Tórax. En esa época había concursos y exámenes de competencia. Reorganizamos el servicio de cardiología.
Presenté varias propuestas y una de ellas fue la creación del sistema de residencia médica. A partir de esa iniciativa, el Ministerio de Salud creó el comité nacional de enseñanza de posgrado y me puso como jefe para distribuir la residencia médica en todo el país.

Estuvo ocho años en el Instituto del Tórax, pero ahí tomó otra decisión drástica. En 1976 decidió volver a Santa Cruz, esta vez con la motivación de crear un centro especializado privado. Ahí nació el Instituto cardiotorácico, que funcionaba en la calle Chuquisaca y después el Instituto del Corazón, que se convirtió en la clínica Incor, donde hay especialidades médicas complejas, con más de 300 funcionarios fijos.

¿Qué debe pasar para que la salud sea más asequible?
El primer y segundo nivel de salud, manejados por los municipios y con apoyo estatal, pueden tener buenos resultados para resolver muchos casos. El tercer nivel requiere de una política de alto vuelo en costo, en equipos, en recursos humanos, en materiales. Ahí deben concentrarse recursos con más apoyo del Gobierno central, para dotar de personal, medicamentos, equipos e insumos que son costosos para el desarrollo de una medicina más compleja

¿Cómo funciona la fundación que usted preside, para personas pobres?
Nosotros nos hemos preocupado de ver a los pacientes que no se les puede dar solución por la vía privada, por eso se creo la fundación cardiovascular, con el apoyo de un grupo empresarial
Deane, que aceptó la propuesta. Fundacor está cumpliendo una labor importante. El año pasado hemos visto a más de 4.000 pacientes y este año vamos a superar esa cifra.
Mi pensamiento es que en un país como Bolivia no es aceptable éticamente que un médico exitoso muera rico.

He hecho muchas cosas privadas, pero no ha sido para tener más confort personal, sino para crear una estructura médica de primer nivel y que pueda servir a la gente de todos los estratos económicos. Eso es parte de una realización personal muy importante

Sunday, August 3, 2014

Tavern on the Green: de Bolivia a Nueva York

VANGUARDIA | PARA NUEVA YORK LO QUE ESTÁ CERCA DE CENTRAL PARK ES MUY EXCLUSIVO. IMAGINE LO QUE SIGNIFICA SER PROPIETARIO DE UN RESTAURANTE TAN TRADICIONAL COMO EL TAVERN ON THE GREEN QUE, UBICADO EN PLENO PARQUE, ES DE PROPIEDAD DE UN TALENTOSO Y VISIONARIO COCHABAMBINO: DAVID SALAMA. RECUERDE ESTE NOMBRE.

David Salama llegó a Nueva York, como él dice, de forma un poco inesperada. Aunque estuvo viviendo varios años en Filadelfia, llegar a la Gran Manzana, significó un enorme reto para él y su familia. A finales del año 2011, la ciudad más cosmopolita del mundo, publicó una solicitud de propuestas para el proyecto de Tavern on the Green, pero la respuesta superó todas las expectativas, “no me imaginé que hubiera una oportunidad al inicio. Pero logramos con mi socio ganar la concesión para el restaurante. La vida en Nueva York, en comparación a la mía pasada en Filadelfia, es mucho más agitada, con mucha más competencia y mucho más complicada. Te mantiene siempre atento y te obliga a ser mucho más ordenado, hay menos espacio, y las oportunidades siempre están en alta demanda. Tienes que siempre tener las pilas puestas”, cuenta este chef boliviano, cuyas ideas están en Estados Unidos, pero que mantiene el corazón bien cerca de Bolivia.

The Tavern on the Green es un restaurante (uno de los muy pocos), que está en las inmediaciones del majestuoso Central Park, el lugar donde todos los neoyorquinos se reúnen para relajarse, hacer deporte, pasear, y llevar una vida amigable con el medio ambiente. Es sin duda el lugar más encantador de esta ciudad, y estar allí como negocio, es un reto formidable.

“Mi socio siempre andaba obsesionado con este restaurante, o sea que cuando se presentó la oportunidad, (que solo se da cada 20 años,) nos lanzamos a ella. Ahora más que nunca, la restauración del edificio ha hecho que vuelva a lo que fue originalmente en el año 1880 cuando fue inicialmente construido con el fin de ser un dormitorio de ovejas que pasteaban en el Parque y se ocupaban de mantener los céspedes del parque. Recién fue en 1935 que por primera vez el edificio fue convertido en un restaurante. En realidad la identidad del actual restaurante es más parecida a la primera encarnación del primer restaurante. Muchas de las refacciones que se hicieron después del año ‘35, fueron demolidas por la ciudad, pero ahora lo que se luce es el edificio con todos sus detalles originales”, cuenta Salama.



UNA COCINA MUY ESPECIAL

En años pasados el restaurante era más conocido como un lugar de eventos, y la cocina era secundaria, pero ahora la comida está a cargo de Katy Sparks, chef muy querida y conocida en Nueva York que le ha dado a la comida un enfoque biológico y local. En lo posible se usan productos de pequeños agricultores y de temporada y el estilo es muy parecido a una parrilla argentina. “Lo que luce aquí es la calidad de los ingredientes, la elaboración es bastante sencilla. Cuando se piensa en que hay días que servimos a más de 1200 personas, la cocina tiene que funcionar en una manera más directa, sin mucha post preparación del plato.”, explica David.

¿Entre esos sabores hay alguna influencia boliviana?, le preguntamos. “El menú cambia muy seguidamente de acuerdo a la temporada. Espero poder influenciar el menú, porque además de ser un menú americano continental, tiene muchas influencias de cocinas mundiales.”, explica el chef.



LA ESCUELA COCHABAMBINA

De acuerdo a David Salama, la cocina cochabambina ha sido su principal referencia y le ha enseñado todo lo que sabe, “Cuando me fui de Bolivia, añoraba mucho la comida de la casa y la comida típica de la calle…salteñas, anticuchos, pucacapas, suspiros, cuñapés, api, etc.. Así que no me quedó otra que comenzar a aprender a cocinar para saciar esos antojos. Tenía el libro de cocina de Nelly de Jordán, y los fines de semanas siempre hacía algo nuevo. A veces adaptando cuando no encontraba los ingredientes bolivianos. En mi cocina siempre tengo ají, locoto, quinoa, cuajo para quesillo, anís, canela boliviana, y en mi patio siempre he tenido quirquiña, que crece muy fácilmente. La comida boliviana es algo que extraño mucho. A mi hija le encantan mis suspiros y mi huminta al horno”, cuenta.



THE TAVERN ON THE GREEN

Con un estilo único y singular, el trabajo del diseño y la decoración han corrido de la mano de David Salama.

“Conozco muchos artesanos y artistas que he tenido la suerte de poder emplear para la construcción. Hay muchos elementos hechos a pedido (como se hacen en Bolivia)”, explica David, quien en la actualidad tiene 400 empleados en la temporada de verano. Para él su restaurante es único: “Está en un sitio muy especial y para la ciudad tener un parque como Central Park, donde además te puedes sentar a comer y todavía tener las vistas del parque es único”.

Este cochabambino tiene, como muchos otros de sus compatriotas, una vocación de gitano.

“Esta es otra parada mía. Todavía no he vivido en Nueva York, apenas llegué en agosto del año pasado y he estado trabajando duro como hacen los cochabambinos cuando son inmigrantes. Pero si, Nueva York nunca se termina y nunca se cierra, lo que me falta ahora es tiempo. Tengo la suerte de tener a mi hermano y su familia a tres cuadras de mi casa. Mis padres todavía viven en Cochabamba, y yo tengo dos hijos adoptivos, mi hija de 7 y mi hijo de 4 son para mí la más grande alegría de todos los días.”





"(El restaurante) está en un sitio muy especial y para la ciudad tener un parque como Central Park, donde además te puedes sentar a comer y todavía tener las vistas, es único"

"Tienes que tener siempre las pilas puestas, cuenta este artista chef boliviano, cuyas ideas están en Estados Unidos, pero que mantiene el corazón bien cerca de Bolivia"



David Salama

David Salama nació en Cochabamba y partió a Estados Unidos a estudiar Diseño Gráfico en el Tyler School of Art, luego de graduarse del colegio Calvert en su ciudad natal.

Como parte de su formación universitaria, Salama pasó dos años estudiando en Roma, que despertaron en él su interés por la gastronomía, consolidándose no sólo como un buen artista, sino como un amante del buen comer. Su curiosidad por las artes culinarias, lo llevó a abrir, junto a su actual socio, Jim Caiola, la Creperie Beau Monde en 1998 en Filadelfia, proyecto en el que pudo plasmar sus habilidades y talento como restaurador, diseñador, carpintero, chef y pintor.

David Salama ha aparecido en varios programas televisivos en Estados Unidos, que incluyen el “First Look” y “The Best Thing I Ever Ate” de la NBC, donde el chef Alton Brown expresó categóricamente que su restaurante “Beau Monde”, tenía los mejores crepres del mundo.

El año pasado este talentoso y visionario cochabambino y su socio Jim Caiola, dieron un gran salto. Ganaron una licitación para reabrir el tradicional restaurante neoyorquino Tavern on the Green.

Manteniendo la esencia del restaurant original, que es toda una institución de la Gran manzana, remodelaron este espacio único, punto de reunión de los neoyorquinos que, atraídos por el espíritu del emblemático Cental Park y la energía de esa gran ciudad, encuentran en el Tavern on the Green, un lugar donde disfrutar de excelente gastronomía y de hermosas vistas del Parque, en un espacio cargado de historia.

Saturday, August 2, 2014

Franz Freudenthal, médico boliviano - alemán, ganó el premio Innovadores de América con la creación de un dispositivo

El médico boliviano-alemán, Franz Freudenthal, ganó el premio "Innovadores de América" en la categoría Ciencia y Tecnología por un dispositivo para curar cardiopatías infantiles y que ha ayudado a salvar a más de 50.000 niños en todo el mundo, informaron ayer las instituciones que le postularon. El anuncio fue realizado por el director del programa Innova Bolivia, Jorge Velasco Terán y el vicepresidente del banco boliviano Bisa, Franco Urquidi". "Hemos recibido una gran noticia desde Innovadores de América, donde reconocen al doctor Freudenthal por su labor durante toda su vida como activista por la vida y como innovador", dijo Velasco.

El dispositivo. Freudenthal ganó en la categoría de Ciencia y Tecnología gracias al dispositivo oclusor que creó para curar las cardiopatías congénitas en niños. "He estado en este país caminando como un astronauta, pocas personas me entendían, era muy difícil estrellarse contra un sistema que no funciona y ahora estoy contento, porque no estoy solo", dijo Freudenthal.

Por ello, agradeció a las instituciones que respaldaron su candidatura al premio "Innovadores de América", así como a la Embajada de Alemania, que es "su segunda patria", resaltó el galeno.

Estos premios distinguen a los mejores proyectos innovadores de Latinoamérica.

Su historia. Nacido en La Paz y de padres alemanes, Freudenthal explicó que una de las grandes inspiraciones que tuvo para querer salvar vidas fue su abuela, una médico germana que, según dijo, madrugaba a diario para ir a atender pacientes a zonas rurales.

El profesional realizó sus estudios de pregrado en la estatal universidad Mayor de San Andrés de La Paz e hizo su internado en el hospital del Niño de esta misma ciudad.

Sunday, July 6, 2014

Oftalmólogo boliviano recibe título de doctor honoris causa

La solidaridad y la ayuda que otorgó a más de 10.000 pacientes en 30 años de trabajo hicieron que el oftalmólogo boliviano Joel Moya recibiera el título de doctor honoris causa en salud, otorgado por la Organización Internacional para la Capacitación e Investigación en Medicina (OICIM).

Es el primer médico boliviano de la especialidad que obtiene ese reconocimiento en vida. "Me siento feliz y orgulloso de haber recibido el reconocimiento, no me lo esperaba”, dijo el también director del Instituto Nacional de Oftalmología (INO) a las casi dos semanas de retornar de la Riviera Maya, en Cancún, México, donde la OICIM le otorgó medallas y reconocimientos.
"En el evento, vívidamente recuerdo cómo los médicos de otros países como Argentina, Perú, Ecuador y otros buscaban una oportunidad para felicitarme”, cuenta con una sonrisa.
Explica que la organización convoca cada dos años hasta a cuatro profesionales de diferentes especialidades, de 14 países, para que participen en un congreso, en el cual evalúan la profesionalización, la capacitación, la solidaridad y la práctica en docencia que tiene cada experto y de acuerdo con ese examen de méritos los galardona.
Participaron tres profesionales de La Paz, Tarija y Cochabamba en ese congreso. Moya dice que el reconocimiento que recibió se los debe a los más de 10.000 pacientes que tuvo durante 30 años de trabajo y por los cuales recorrió casi todo el país.

"Las miradas felices de aquellas personas que me agradecían por volver a ver, tras una cirugía de catarata o glaucoma, no tienen precio”, afirma.
Con esa motivación, constantemente buscó el financiamiento de diferentes organizaciones -el Club de Leones, la iglesia mormona, los franciscanos y el INO- para pagar los insumos o medicamentos que le permitieran realizar gratis todas las cirugías.
El médico, oriundo de Cochabamba pero radicado en La Paz, dice que la labor social le llevó al área rural de todo el país. "La FAB nos colaboró llevándonos a diferentes lugares, casi inaccesibles. Fuimos desde Bermejo hasta Cobija. Tuvimos más de 250 expediciones”, rememora.
Cada actividad lo motivaba más. "La gente más necesitada está en el campo y no puede acudir a la ciudad. Por eso, nosotros vamos a donde ellos”, agrega.
Además de las alegrías, Moya también tuvo tristezas. "Recuerdo que hace tiempo llegó al Hospital del Niño un pequeño de cerca de dos años con todo el cuerpo quemado, incluyendo la parte de los ojos. Me convocaron. Él estaba en un aparato lleno de agua y lo único que permanecía afuera era su cara”.
Logró salvarle la vista, pero lamentablemente su cuerpo no resistió y murió. "Me dolió mucho, creí que se salvaría. Yo luché por él”, se lamenta.
Moya comenta que hace 40 años tomó la decisión de ser médico, motivado por su madre. Estudió siete años la carrera de Medicina y luego fue a la mina de Huanuni de Oruro, donde realizaba exámenes de laboratorio y rayos X.
Allí se le presentó la oportunidad de postular a una beca para especializarse en oftalmología, durante tres años, en Brasil.
"No me arrepiento de haber optado por esta especialidad. Amo mi trabajo y creo que, humildemente, puedo ayudar a algunas personas que lo necesitan”, asegura el profesional que recibió la distinción.
De 65 años, el médico Moya trabaja cerca de 18 horas al día los siete días de la semana y nunca ha dejado de hacer tareas sociales en favor de sus pacientes. "Vale la pena”, asegura.

El respaldo de su familia fue fundamental en su trabajo

El oftalmólogo Joel Moya afirma que la colaboración de su familia fue fundamental para que realice su labor social y para que se capacite todos los días.
"Qué hubiese sido de mí sin el apoyo y la comprensión de mi esposa (Silvia Miranda) y la de mis hijos. Muchas veces no llegaba a casa por una semana”, resalta el oftalmólogo.
Además, la constante capacitación en su especialidad -es cirujano en glaucoma- demandaba varias horas de estudio.
"Por mis manos pasaron varios aparatos, con los que hacía las operaciones, desde las más complejas, que eran equipos grandes, hasta las menos complicadas, que son las que actualmente manejo”, recalca. Explica que con esas máquinas se lograba hacer hasta dos cirugías al día, pero ahora se efectúan hasta 20.
Pese a que quiso que sus dos hijos fueran médicos como él, ninguno optó por seguir sus pasos. "‘No, papá, demanda mucho trabajo’, me dijeron”, cuenta. Su hijo es magíster en auditoría y su hija, la menor, se tituló como administradora de empresas.