Monday, December 28, 2015

20 bolivianos brillaron en el mundo en 2015

El cine, la literatura, el periodismo y la investigación nacionales se coronaron este año en importantes certámenes del extranjero. Los trabajos y creaciones de al menos 20 bolivianos se impusieron en festivales como el de San Sebastián (España) y certámenes como el Premio de Cuento Gabriel García Márquez (Colombia) y Rey de España, entre otros. El año 2015 inició con la noticia de que el periodista cruceño Roberto Navia había sido merecedor del Premio Internacional de Periodismo Rey de España, en la categoría de Prensa, por su reportaje Tribus de la inquisición. Un mes después, en marzo, la investigadora y escritora boliviana Silvia Rivera Cusicanqui recibió el premio Martin Diskin Lectureship, otorgado por la Asociación de Estudios Latinoamericanos, con sede en Pittsburgh, EEUU.

A esa noticia se sumó otra en mayo: la cinta Norte estrecho, de Omar Villarroel, se hacía con el galardón a la Mejor Película Latinoamericana en el Sunscreen Film Festival, que se realizó en la ciudad de St. Petersburg, en Florida, EEUU.

Otras personalidades bolivianas brillaron afuera este año por su labor de toda una vida. Entre ellos está: Enrique García, presidente ejecutivo de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, quien, en junio, fue condecorado con la prestigiosa Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, por un real decreto que fue aprobado por el Consejo de Ministros de España.

Por su lado, el periodista Raúl Peñaranda, exdirector de Página Siete y actual editor del suplemento Aldea Global, ganó el Premio María Moors Cabot de periodismo, que entrega la Universidad de Columbia, de Nueva York, uno de las más prestigiosas del mundo.

Cine y literatura de exportación

Los jóvenes realizadores de la productora Socavón Cine también regalaron alegrías al país. En julio, Carlos Piñeiro lograba con su Plato paceño el premio al Mejor Cortometraje Latinoamericano, en el primer Festival de Cine de Tigre (Argentina), mientras que su compañero Kiro Russo coronó su cortometraje Nueva vida en el Festival de San Sebastián. Sumado a ellos dos está el trabajo de Pablo Paniagua, quien, con su corto Despedida, fue premiado en la Competencia Oficial de Cortos del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici).

Y si de literatura se trata, Magela Baudoin se hizo con el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, con su libro La composición de la sal, mientras que su colega Liliana Colanzi ganó el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada (México). El escritor Rodrigo Urquiola obtuvo el segundo lugar del concurso de cuento y poesía "Premio Cataratas” 2015, en Foz de Iguazú, Brasil, por su obra Mientras el viento. Hay más galardonados bolivianos y se dan a conocer en la presente edición.

Albó fue reconocido con el Linguapax 2015

El sacerdote, experto en lingüística y antropología fue distinguido con el Premio Linguapax 2015 por su aporte a la promoción de la diversidad lingüística y de la educación multilingüe en las comunidades indígenas de Bolivia. Linguapax está dedicada a la protección de la diversidad lingüística mundial.

Silvia Rivera ganó el premio Martin Diskin
La investigadora y escritora Silvia Rivera recibió el premio Martin Diskin Lectureship, otorgado por la Asociación de Estudios Latinoamericanos, con sede en Pittsburgh, EEUU. Rivera, que es socióloga (UMSA), cuenta con estudios de postgrado en Perú y EEUU y tiene una amplia producción bibliográfica.
Hilari prevaleció en el Festival Márgenes
El cineasta ganó el Premio a la Mejor Película del V Festival Márgenes (México), que impulsa las proyecciones online en el mundo. La cinta compitió con otras de Argentina, España, Perú, Portugal, México y República Dominicana. En 2014 su filme fue seleccionado para el Festival de Encuentros del Otro Cine, en Ecuador.


Liliana Zapata destacó en Londres
La artista visual Liliana Zapata fue la ganadora de la primera versión del premio New Bolivian Artist para creadores bolivianos emergentes, por su propuesta Study on paper. La artista fue elegida entre 200 postulantes y siete finalistas, entre los que se encontraban Cathy Guibarra y José Arispe, entre otros.

Pablo Paniagua recibió mención en BAFIC
El cineasta fue premiado por su corto Despedida, en la Competencia Oficial de Cortos del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici). Paniagua es parte del colectivo Socavón Cine, que es el grupo boliviano que más premios cinematográficos internacionales logró en los últimos años.

Giovana Rivero ganó el cosecha EÑE 2015
La escritora ganó el premio internacional Cosecha Eñe 2015, con su relato titulado Albúmina. El certamen es convocado de forma anual desde hace 10 años por la revista española Eñe, especializada en literatura. El texto de Rivero se impuso entre 4.000 relatos, de 40 países, que fueron enviados al concurso.

Jhenny Quisbert ganó premio medioambiental
La ingeniera ganó el primer lugar del concurso internacional Innova de Sistemas de Tratamiento de Lixiviados para Rellenos Sanitarios. Con el premio, dotado con 40 millones de dólares, se implementará en Villa Ingenio y Alto Milluni su proyecto de tratamiento de los líquidos contaminados hasta que sean aptos para el riego.

Condecoraron a Enrique García en España
El presidente ejecutivo de la CAF- Banco de Desarrollo de América Latina, Enrique García, fue condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, por un real decreto que fue aprobado por el Consejo de Ministros de España. La ceremonia se realizó en la sede de la Casa de América.

Raúl Peñaranda obtuvo el Moors Cabot
El periodista ganó el premio María Moors Cabot de periodismo que entrega la Universidad de Columbia (EEUU). El galardón es uno de los más prestigiosos del mundo y el más antiguo reconocimiento internacional en el campo periodístico, instaurado en 1938. Peñaranda es el segundo boliviano en recibirlo.

Norah Zapata-Prill recibió el Ana Frank
La escritora fue merecedora del Premio Especial de los Derechos Humanos 2015, Ana Frank. El galardón, que reconoce el compromiso social, le fue entregado por su labor como vicepresidenta de la Fundación Donatella Mauri, establecimiento médico-social psicogeriátrico, ubicado Lausanne (Suiza).

Omar Villarroel triunfó con Norte estrecho
El cineasta y director de la cinta Norte estrecho se hizo con el premio a la Mejor Película Latinoamericana en el Sunscreen Film Festival, que se realizó en la ciudad de St. Petersburg, en Florida, EEUU. La trama de la película gira en torno a las experiencias de migrantes latinoamericanos en EEUU.

Fernando Peña fue reconocido en medicina
El cirujano recibió un reconocimiento de la Organización Internacional para la Capacitación e Investigación Médica (IOCIM) por su servicio a la sociedad. Peña fue el primer médico en Cochabamba en realizar una cirugía plástica, tras concluir sus estudios en la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Rodrigo Urquiola brilló en Brasil y Argentina
El escritor ganó el segundo lugar del Concurso de Cuento y Poesía Premio Cataratas 2015, por su obra Mientras el viento, en Brasil. El espantapájaros, otro cuento suyo, logró una mención en la decimocuarta edición del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, uno de los más importantes de la región.

Roberto Navia ganó el Premio Rey de España
El periodista fue galardonado con el Premio de Periodismo Rey de España en la categoría de Prensa, por Tribus de la inquisición, un reportaje que narra cómo el 2 de julio de 2013 una multitud roció con gasolina y prendió fuego a Roberto Ángel Antezana, acusado, junto con algunos familiares, del robo de un camión.

Magela Baudoin logró el premio Gabriel García Márquez
La escritora se adjudicó el Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez (Colombia) en su segunda versión, con su obra La composición de la sal. Su trabajo se impuso sobre 136 libros de cuentos presentados al certamen. En el acta, leída por el presidente del jurado, Alberto Manguel, se detalla: "El libro de Magela revela una escritora de admirable talento. Como cuentista, Baudoin demuestra gran intensidad y sutileza y una singular destreza para contar historias sin caer en la tentación de ser explícita o didáctica”.

Kiro Russo obtuvo premios en España y República checa
El cineasta se impuso en el Festival de San Sebastián (España) con su corto Nueva Vida, que obtuvo el primer lugar en la sección cortometrajes. El trabajo también fue premiado como el Mejor Corto en el Festival Internacional de Documentales de Jihlav (República Checa) y fue seleccionado para el Festival de Cine de Locarno (Suiza), que se realizará en 2016. También fue seleccionado para participar en la Competencia Internacional del Festival de Cine EntreVues Belfort (Francia).

Liliana Colanzi consiguió el Premio Aura Estrada 2015
La escritora ganó el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada 2015, destinado a autoras menores de 35 años que residan en México o EEUU y que escriban en español. Colanzi envió un capítulo de una novela que está escribiendo, y dos cuentos inéditos, como parte de la muestra de escritura. La escritora recibió un estímulo de 10.000 dólares y la posibilidad de asistir a residencias para escritores; además, la revista Granta publicará un artículo suyo.

Carlos Piñeiro ganó dos premios con su cinta Plato Paceño
El cineasta ganó dos premios en el Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales de Rosario (Argentina) por su corto Plato paceño. El primero fue a Mejor Dirección de Arte para Juan Ignacio Revollo y Mario Andrés Piñeiro. El segundo fue el Premio SIGNIS, por su trabajo de narración, dado que " el cortometraje logra comunicar con sutileza estética un proceso de resistencia cultural implícito en la significación de la ofrenda”, se lee en el sitio del festival.

Juan José Bautista logró premio de Filosofía
El filósofo resultó ganador de la décima edición del Premio Libertador al Pensamiento Crítico, con su libro Qué significa pensar desde América Latina. La obra de Bautista fue elegida entre un total de 55 libros, de 16 países participantes. Venezuela fue la nación que presentó más ejemplares.

Conrado Moscoso se impuso en Raquetbol
El deportista logró dos medallas, una de plata y una de bronce, en la disciplina del raquetbol en los Juegos Panamericanos de Toronto (Canadá) 2015. Su participación se constituyó en una de las mejores en la historia de esta competición, pues el país nunca antes había obtenido medallas en esos juegos.

Sunday, December 27, 2015

Leonardo Gutiérrez/// Tras cuatro años de estudios se graduó como ingeniero en Sistemas Informáticos de la Universidad del Valle.

En el 2010 varios medios de comunicación publicaron notas sobre Pedro Leonardo Gutiérrez, quien a los 14 años terminaba sus estudios en el colegio Boliviano Alemán de Sucre. Hoy, sus méritos académicos también lo vuelven a lanzar a la palestra mediática, gracias a que hace unas semanas se tituló como flamante profesional de la carrera de Ingeniería en Sistemas Informáticos, a la edad de 19 años.

Leo, como lo llaman su familiares y amigos, nació en la ciudad de Sucre en 1996. Ingresó a los 15 años a la Universidad del Valle, sub sede Sucre, gozando de la beca de excelencia académica “El mejor de los mejores”.

Durante su adolescencia Leo fue reconocido por su Coeficiente Intelectual de 143 en la escala de Wechsler. Esto significa que tiene un valor de CI mayor que

el 99,8 por ciento de la población y forma parte del 0,2 por ciento de la población que tiene

un valor de CI igual o mayor a 143.

Esta calificación nunca lo colocó en una situación incómoda, puesto que para él todas las actividades eran normales. “Yo me sentía uno más del grupo y para mi todo era parte de mi proceso de crecimiento”, asegura Leonardo Gutiérrez.

Este joven asegura que eligió la carrera de Sistemas porque considera que la

vida de las personas podría mejorar, de acuerdo a los cambios que se puedan realizar en su cotidianidad gracias a los programas informáticos.

Ahora que ha terminado su carrera empieza un nuevo ciclo para este joven destacado profesional.

Actualmente, Leonardo Gutiérrez está tramitando una beca internacional para proseguir sus estudios de especialización en informática. 

“Ahora que tengo mi título será más fácil solicitar las becas, puesto que antes no me tomaban en serio, supongo que por mi edad”, asegura Gutiérrez.

Para este joven profesional su edad no es una limitante, más bien es un incentivo para seguir capacitándose; puesto que considera que él debe seguir aprendiendo antes de salir al mercado laboral y aportar con sus conocimientos.


Wednesday, December 23, 2015

Video Esteban Quispe en CNN: "Creo robots por un sueño: quiero llegar a la NASA"

A sus 16 años, Esteban Quispe Churata, que se dio a conocer tras haber creado una réplica del robot Wall-e, ha pasado de ser una 'celebridad' en su natal Patacamaya (una población cercana a La Paz) a ser conocido en el exterior del país. Este miércoles fue entrevistado por la cadena CNN, vía skype.

El periodista y presentador del programa Café CNN, Carlos Montero, no se cansó de elogiar las aptitudes de Esteban de quien dijo viene una cuna humilde pero que se plantea grandes objetivos.

El joven que el próximo año saldrá bachiller, adquirió notoriedad cuando se conoció de su invento Wall-Ekitt, un robot hecho por piezas encontradas en la basura y que ha sido bautizado como 'Wall-E boliviano', haciendo alusión al personaje animado de una película de Disney.


"Creo robots por un sueño ya que mi meta es llegar a la Nasa", dijo Esteban mientras mostraba una enorme sonrisa en su rostro, gesto que se hizo merecedor del aplauso del periodista.

Ofertas de trabajo
Esteban contó que ha recibido el llamado de diversas personas y empresas de Chile, Colombia, México y EEUU para ofrecerle un puesto de trabajo pero que de momento no ha aceptado ninguna ya que su prioridad ahora es continuar con sus estudios.

"Me gustaría estudiar en otro país. Quiero aprender sus métodos porque siento que aún tengo un nivel bajo", reveló el joven que entre sus trabajos próximos, tiene pensado crear un "robot agricultor", capaz de sembrar y cosechar y que además sea ecológico para "cuidar el medio ambiente".

Radicados en el exterior Bolivianos participarán de primer encuentro científico

Son más de 300 profesionales científicos bolivianos que viven en el exterior quienes postularon a la convocatoria lanzada por el Presidente Evo Morales para participar del I Encuentro de Científicos Bolivianos en el Exterior a realizarse el próximo mes de enero.

“Concluida la etapa de inscripción, mañana se está presentando al Gabinete y al Presidente una lista de cerca de 350 postulantes, de esos 350 se está haciendo una selección”, adelantó el ministro de Educación, Roberto Aguilar Al puntualizar que son postulantes radicados en 33 países del mundo.

El criterio de selección, dijo la autoridad educativa, es el de dar prioridad a quienes cuenten con los mejores niveles formativos y la mejor experiencia en centros de desarrollo científico tecnológico o en grandes empresas, universidades o en centros de investigación en países donde residen.

“A quienes están haciendo todavía estudios de post grado, con las disculpas, no se los estamos tomando en cuenta. Para mañana vamos a tener definido cuantos y en qué especialidades”, agregó.

El objetivo del encuentro es el de promover un espacio de intercambio de experiencias, propuestas e ideas de proyectos que permita identificar acciones y mecanismos en el corto, mediano y largo plazo que fortalezcan la Ciencia, Tecnología e Innovación priorizando sectores socio-productivos estratégicos como instrumento para la liberación científica y tecnológica del país.

Tuesday, December 22, 2015

Una supermamá SOS con 20 hijos

Hace casi medio siglo, durante su estancia en el hogar de niños Gota de Leche, administrado por religiosas en Cochabamba, Alicia sufrió los rigores de un modelo asistencialista tradicional, sin trato personalizado, como marcaba la época, con una educación rígida, fría. Se constituyó en una víctima más de la violencia física y psicológica que una educadora ejercía en ese antiguo centro de acogida, como tantos otros niños que tuvieron la desgracia de ser abandonados o quedar huérfanos.

Allí se crío desde los dos hasta los 15 años. Siendo una niña no entendía por qué estaba ahí si no era huérfana y tenía hermanos, entonces un día su padre le explicó que su madre había abandonado a la familia, lo que le obligó a internar a sus hijos para que estuvieran mejor.

Por esos designios del destino, la infancia de Alicia fue triste hasta los nueve años. A esa corta edad en la que muchos niños son felices, todo lo tenía prohibido, todo para ella era severidad, disciplina y golpes… La vida le enseñaría más tarde a sopesar las penas con las alegrías...

Rechinar de limpio
A pesar de su corta edad, tenía que trabajar duro para que las cosas “rechinen de limpio”. Utilizaba un uniforme de gala de estilo europeo, largo y oscuro, con una blusa blanca con mangas abombadas y un mandil. También debía usar un vestido de diario a rayas. Ahora, odia ese diseño.
Como sabían que su padre era cocinero, a ella le endilgaron el apodo de “cocinera”, algo que le disgustaba mucho.

Pero era una situación común, pues cada una de las internas llevaba su mote.

Pese a las circunstancias, Alicia se encariñó con la Madre Superiora, la hermana Consolata Winkler, a la que recuerda con mucho afecto. Cuando la administración de Gota de Leche pasó a manos de los civiles, se entristeció por la partida de esa querida monja, quien la invitó a irse con ella pero no aceptó.

Aldeas SOS: el cambio
Al cambiar la administración también se renovó la razón social del hogar por Aldeas Infantiles SOS. A partir de ese momento, todo cambió para bien: la diferencia entre la antigua y nueva institución fue enorme.

Ingresó a trabajar como educadora Sema Vargas, con quien Alicia compartió desde que tenía nueve años hasta los 16, cuando la noble mujer tuvo que dejar el trabajo por la salud de su madre. Con ella, la pequeña conoció una vida más tranquila y sin violencia.

Cuando había problemas o peleas entre los niños, Sema reflexionaba en vez de gritar, y les decía: “Busquen en la Biblia dónde dice el Señor que debemos pelear”. Como los niños no encontraban ese versículo, ella les motivaba a abrazarse y a pedir perdón.

Otras veces llevaba a los niños de visita a su casa donde podían comer alimentos diferentes, preparados a la leña: tostaditos, lawas, phiri… ¡cómo les encantaba a los chicuelos saborear esas novedades!

Para Alicia, Sema era su madre. Le encantaba su forma de ser y, no cabe dudas, ella reemplazó el vacío que había dejado la suya biológica. Hoy, la recuerda como su tesoro… la esencia de la palabra “mamá”.

Aunque Sema formó su propia familia, nunca dejan de verse con Alicia: se aman incondicionalmente.

Mamá religiosa
Cuando Alicia otra vez se quedó sola en Aldeas, aceptó la invitación de la madre Consolata para concluir sus estudios en Santa Cruz (generalmente estudiaban hasta primero medio y luego se dedicaban a trabajar en casas particulares). Una vez allí, sin darse cuenta, adquirió el ritmo de las aspirantes a religiosas: a las 5:00 de cada mañana ya estaba de pie y luego presente en la mesa y en misa.

Entonces, llegó la pregunta que se venía venir: “¿Quisieras ser religiosa?”. Y ella se animó a probar, y le gustó, descubrió su vocación de servicio por los demás, hizo votos perpetuos. Se sentía amada por Dios y feliz por escoger ese camino. Paralelamente, estudiaba Enfermería.

Cuando faltaba un mes para tomar el anillo, un sacerdote le dijo que tenía que estar segura de la decisión que iba a tomar, pues hasta ese momento su vida prácticamente venía transcurriendo en el encierro. Del hogar de acogida había pasado al convento sin escalas, sin conocer cómo era el mundo. Entonces, le ordenó que durante un año viviera una vida normal, en el “mundo”, bajo la supervisión de un sacerdote en forma mensual. Después de ese tiempo podría volver, si así lo quisiera. También le dijeron que uno de los requisitos para ingresar al convento era ser hija legítima, y ella no estaba reconocida.

Cuando faltaba un mes para tomar el anillo, un sacerdote le dijo que tenía que estar segura de la decisión que iba a tomar, pues hasta ese momento su vida prácticamente venía transcurriendo en el encierro. Del hogar de acogida había pasado al convento sin escalas, sin conocer cómo era el mundo.

Como no tenía otra opción, aceptó el dinero que le dieron las religiosas para que pudiera sostenerse unos tres meses, con la instrucción precisa de no acercarse al convento ni a la iglesia. Alicia quedó desconcertada con lo que le pasó, estaba segura de querer dedicar su vida a Dios.

En ese momento enfrentó una crisis, porque la gente y su propia familia la juzgaba pensando que había dejado el convento por una decepción o por haberse enamorado de alguien. Se sentía muy dolida. Finalmente, decidió regresar a Cochabamba y presentarse a Aldeas Infantiles SOS como una hija de esta institución solicitando trabajo.

El Director la aceptó y destinó a Tarija, donde debía atender a las visitas. Como el trabajo era liviano, se ofreció a ayudar a una de las madres de Aldeas que tenía nueve hijos. Casi de inmediato se ganó la confianza de todos: los niños le empezaron a decir “tía, tía…” y ella se sintió feliz con tantos sobrinos.

En esos momentos se dio cuenta de que, a diferencia de lo que ella vivió, los pequeños tenían la dicha de gozar de una familia. Y que las madres sustitutas tenían una excelente formación.

Pasó el tiempo y le pidieron que se convirtiera en una de ellas. Ahora recuerda que le invadió un temor al fracaso y a convertirse en una madre rigurosa.

Cuando tocó la hora de la evaluación final del sacerdote, Alicia le expresó sus dudas sobre ser religiosa o madre y él le dijo: “Dios te puso aquí, estos niños te necesitan, renuncia al convento”. Y así fue.

En Sucre
Después de trabajar en Tarija y Oruro se capacitó en Cochabamba para ser madre; quería empezar con una familia nueva y la oportunidad se presentó en Sucre, donde se iba a inaugurar Aldeas Infantiles SOS. De un momento a otro le comunicaron que debía ir a recoger a sus hijos a La Paz para llevarlos a Sucre, donde vivirían.

Cuando estuvo frente a ellos se le abalanzaron y abrazaron, diciéndole “¡mami!, ¡mami!…”. Ella, de su parte, asustada pensaba: “¡No!, yo no soy su mamá, ¡qué les pasa a estos niños!”.

Su idea era tener a sus hijos gradualmente, pero nunca siete en uno. La suerte estaba echada desde el momento en que le dijeron “mami”. Ahí mismo se selló un vínculo afectivo irrompible y asumió su maternidad, un compromiso que nunca defraudaría.

Siete hermanitos de un padre que se volvió alcohólico y una madre que murió. El más pequeño, un bebé de nueve meses, era piel y huesos por su grave estado de desnutrición; la mayor, una niña de nueve y ella, una mujer de 28 años.

Los niños eran bien unidos y cooperadores entre ellos. Ese detalle robó el corazón de Alicia, que se capacitó más todavía para sacarlos adelante, ayudar a que superen traumas con mucho amor, paciencia y sacrificio.

Al igual que en cualquier familia, la vida en este hogar transcurrió y se desarrolla entre luces y sombras, con satisfacciones, alegrías, tristezas, disgustos y enfermedades.

Alicia tiene un carácter fuerte: cuando amerita, se pone firme porque le gustan las cosas correctas, pero también es dicharachera, bonachona, sencilla, con un enorme corazón y paciencia infinita. Sus hijos son su extensión: adquirieron su forma de ser.

En 2005 enfermó del colon, la operaron de emergencia en Cochabamba y estuvo tan mal que pensó en renunciar a ser madre. Era Navidad y todos sus hijos le pidieron de rodillas que no los abandone; ellos mismos se comprometieron a cuidarla. Gracias a Dios, con el tiempo mejoró.

Una familia crecida
En los últimos años, la familia creció. Alicia tiene 20 hijos tras haber criado seis bebés, dos nacidos prematuramente. Y le queda trabajo por hacer: ahora el menor tiene cinco y el mayor, 15 años.

Entre sus hijos hay una psicóloga, un gerente de ventas, una profesora de kínder, una pedagoga, un técnico en alimentos, un estudiante de Contaduría, un flamante bachiller y otros en colegio todavía, fruto de muchas horas de dedicación, esfuerzo, compromiso y, sobre todo, amor.

Entre sus hijos hay una psicóloga, un gerente de ventas, una profesora de kínder, una pedagoga, un técnico en alimentos, un estudiante de Contaduría, un flamante bachiller y otros en colegio todavía, fruto de muchas horas de dedicación, esfuerzo, compromiso y, sobre todo, amor.

Un ¡feliz cumpleaños!
Alicia educó a sus hijos por igual: todos saben cocinar y son colaboradores. De tanto prodigarse por ellos, esta supermamá nunca festejó sus propios cumpleaños. Pero este 2015 fue distinto porque todos sus hijos le organizaron una inolvidable fiesta para celebrar su medio siglo de vida.

El tiempo flexibilizó su carácter y ha aprendido a ponerse siempre en los zapatos de los demás para entenderles. A pesar de tener la salud un poco deteriorada, siempre está cuando sus hijos mayores la necesitan o acuden a ella en busca de un consejo.

En estos días, Alicia se alista para festejar la Navidad, en la que se reunirá con todos sus hijos y sus siete nietos. “La casa es pequeña, pero el corazón grande”.

En una enorme olla preparará una deliciosa picana, como solo ella sabe hacerlo, y brindará y disfrutará junto a sus amores…

“Yo me siento una mamá afortunada, con un marido bueno que económicamente no me hace faltar nada, porque mensualmente tenemos un presupuesto gracias a los amigos SOS que aportan con su granito de arena; gracias a la institución también tengo un sueldo que lo comparto con mis hijos.

Tengo lindos hijos, me siento bendecida por Dios. ¡Cómo no me voy a sentir feliz!, ¡cómo no voy a sentirme mujer!, ¡cómo no voy a estar realizada con ellos!”.

Una vida dedicada a los demás

- María Alicia Prado Gonzáles es una hija de Aldeas Infantiles SOS.
- Hace 22 años que es madre de vocación de Aldeas.
- Vive en Sucre hace 18 años.
- Tiene 20 hijos y siete nietos.
- Para cumplir su papel recibió una capacitación personalizada: es proactiva y líder de su comunidad.
- Ahora supervisa la formación de otra madre.
- Cuando se jubile, gozará de un plan de vivienda.

Monday, December 21, 2015

Video El boliviano piloto del presidente del Congo

Una vez el ex presidente de Ecuador José María Ibarra describió a los pilotos como “una clase aparte de los humanos que abandona lo mundano para purificar su espíritu en el cielo y, únicamente retornan a la tierra después de recibir la comunión con lo infinito”. A Luis Pereira le viene bien esa descripción.

Cuando apenas era un niño ya tenía claro lo que quería ser: piloto. Los aviones estaban permanentemente en sus juegos y ahora forman parte de su vida. Ha surcado los cielos de Chile y España apagando, con su helicóptero, incendios forestales hasta convertirse actualmente en uno de los pilotos del presidente de la República Democrática de El Congo, Joseph Kabila Kabange.

Luis retornó al país, en sus vacaciones, para disfrutar de su familia y aprovechamos la oportunidad para conversar con el cochabambino que pisó por primera Santa Cruz en 1984, cuando inició su formación en el Colegio Militar de Aviación.

En la capital cruceña no solo se convirtió en piloto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), sino que también encontró a la compañera de su vida, Rosalia López Terrazas, con la que tiene cuatro hijas.

Tomar decisiones

Luis conoce palmo a palmo las regiones productoras de coca. Sobrevoló el Chapare cochabambino y los Yungas de La Paz cuando formaba parte de los Diablos Rojos, de ese modo apoyó las tareas de interdicción y erradicación de la hoja de coca.

Cuando estaba a punto de ascender al grado de mayor de la FAB decidió guardar el uniforme justo cuando terminaba el siglo XX. Una de sus metas era especializarse en el campo de la aviación, para ello –cuenta– marchó a EEUU, pero el ataque terrorista a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, puso al país norteamericano de cabezas y el piloto boliviano no pudo cumplir su sueño.

Después de un año de penurias retornó al país. En Santa Cruz fue invitado a trabajar en la comuna cruceña. Recibió la tarea de coadyuvar en la conformación de la gendarmería municipal.

Apagando incendios

Su experiencia pilotando helicóptero con los Diablos Rojos le abrió las puertas a Chile. Fue convocado para trabajar en el apagado de incendios forestales.

Es su pasión por volar y su destreza las que también lo llevaron a España, igual, como piloto de helicóptero para combatir las llamas en incendios forestales.

En 2010 había retornado nuevamente al país y recibió una invitación para emprender marcha hacia el continente africano para armar un helicóptero. Nunca se imaginó que este viaje lo convertiría en el piloto del presidente de la República Democrática del Congo.

Ser el piloto de un presidente

El 14 de diciembre del 2011 oficialmente Luis se convirtió en uno de los pilotos de Joseph Kabila Kabange, así pudo conocer de cerca al mandatario de la República Democrática del Congo, a quien describe como un trabajador, tranquilo y reservado.

Ser piloto, dice orgulloso, le ha permitido surcar los cielos de varios países, conocer culturas diferentes, salvar vidas y contribuir al cuidado del medioambiente, además de aprender nuevos idiomas -como el francés y el inglés.

Sunday, December 20, 2015

Fernando Peña: Pionero de la cirugía plástica en Bolivia

HACE UNAS SEMANAS RECIBIÓ UN MERECIDO RECONOCIMIENTO DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL PARA LA CAPACITACIÓN E INVESTIGACIÓN MÉDICA (IOCIM) | MÁS ALLÁ DE SU INNEGABLE CAPACIDAD PROFESIONAL, SU GRAN CORAZÓN Y VOCACIÓN DE SERVICIO A LA SOCIEDAD EN GENERAL, LO CONVIERTEN EN UN HOMBRE EXCEPCIONAL.

El cochabambino Fernando Peña, bachiller del colegio La Salle, estudió medicina en la UMSS, de donde se recibió de médico el año 1969. Realizó su año de provincia de servicio social en Sacaba y se especializó en cirugía plástica.

“Pensé que esta maravillosa especialidad serviría para atender a la gente que más necesitaba, porque significaba mejorar no sólo su aspecto físico, sino psicológico y mental. Existen muchos pacientes atingidos con innumerables enfermedades congénitas y adquiridas por accidentes o por fenómenos naturales que alguna vez originan daños importantes”, explica.

“Mi padre era maestro y recuerdo que cuando éramos niños y nos enfermábamos mi hermano y yo, mi padre llamaba a sus amigos médicos quienes nos atendían con mucho cariño, con mucha diligencia. Algo que me impactó es que nunca nos cobraban por la amistad con mi padre. Eso me inspiró mucho en mi vida a estudiar algo con que puedas servir a la gente”, cuenta.

“Esa necesidad se acrecentó aún más cuando mi madre fue operada de un tumor en su parótida y, lógicamente por el tipo de cirugía, le cortaron el nervio facial y quedó con una parálisis facial definitiva. Prácticamente la perdí en vida porque no quería salir a la calle, no me acompañó en mi graduación de médico, en mi matrimonio, porque se acomplejaba porque tenía la cara torcida; fue otro de los aspectos que influyó en mi para especializarme en cirugía plástica. Tomando en cuenta que en el país además no había quién haga esa especialidad”, dice.



SU ÁMPLIA EXPERIENCIA

El Dr. Fernando Peña fue hace 40 años el primer médico en Cochabamba en realizar una cirugía plástica, después de haber concluido sus estudios en la Universidad Autónoma de México (UNAM), donde se fue el año 70 y retornó a principios del 75.

“Regresé a Bolivia y no encontré un buen terreno laboral, primero porque la gente no sabía lo que hacía la cirugía plástica y segundo porque en ningún hospital me aceptaron para que ingrese como adscrito, visitante, o médico de planta, se me cerraron las puertas en mi ciudad, el lugar donde nací”, asegura.

“Pensé encontrar un campo amplio, el primer año se me hizo imposible la vida y el segundo y tercero de estar en Bolivia, me tuve que ir al Beni a trabajar. Encontré un amigo beniano Dr. Eloy Ávila Alberdi que me ayudó para que entre a trabajar a un hospital allá. Para mí, el Beni fue un libro abierto. Estuve en Trinidad, Guayamerín, Riberalta, fueron maravillosas experiencias porque encontré mucha gente con el problema del labio abierto o leporino, mucha gente con secuelas de quemaduras. Realmente fue un lindo lugar para comenzar a trabajar, le di toda mi fuerza, todo mi conocimiento a esa gente, resolví cientos de problemas, la gente me llegó a querer mucho. Yo iba de un pueblo a otra y no tenía ningún inconveniente en recorrer por esos hospitales y brindar cariño y afecto a esa gente, de esos rincones olvidados que hay en el Beni”, cuenta.

“Fue un gran sacrificio para mí, separado de mi familia, no había cómo ir y venir. Pasados los dos años, nuevamente volví a Cochabamba esperando encontrar un ambiente más flexible y realmente encontré gente que me extendió la mano y fue muy generosa conmigo. Me brindaron un consultorio para poder trabajar, me derivaron pacientes para que comience a realizar las primeras cirugías que había en Cochabamba”, dice Peña.



LA EVOLUCIÓN DE LA CIRUGÍA PLÁSTICA

“La cirugía plástica es una especialidad que evidentemente ha sufrido, como todas las especialidades médicas, cambios importantes. Tuve la oportunidad y suerte de formarme en un hospital en México, que era un hospital general que permitía hacer cirugía estética y reconstructiva, cosa que no ocurría en los otros hospitales de seguro social; ese hospital general me dio las herramientas necesarias, era como el Viedma, que recibe todo tipo de pacientes y le permite a uno desarrollar su trabajo, su especialidad con amplitud, con libertad”, dice.

“Siempre fui ético y moral en mi vida en general, porque uno asume un trabajo con el compromiso de atender a los asegurados en todas sus necesidades; ese es mi concepto. Creo que la seguridad social debe ser enorme, amplia, sin escatimar gastos ni tratamientos. Esta evolución que ha sufrido la especialidad, evidentemente ha sido técnica, han sufrido con la aparición de especialidades afines como la microcirugía, que es un gran ayudante de la cirugía plástica, para hacer los colgajos a distancia, tener la posibilidad de hacer el restablecimiento circulatorio para permitir la vida de ese colgajo, un injerto de piel simple no necesita de esa tecnología pero hay defectos que son mucho más severos y exponen estructuras anatómicas más difíciles de cubrir como los tendones, los huesos, ahí se utilizan estos recursos colaborados por el tema de la mircrocirugía”, dice.

Como toda especialidad, ha tenido sus cambios incluso en el tipo de patología, antes no existía el tema de la liposucción, por ejemplo. Cuando me formé en México no se conocía ese procedimiento. Este procedimiento data de unos 15 a 20 años atrás, donde mis colegas los más jóvenes vienen y traen esa tecnología que la están usando en beneficio de los pacientes. Ese es un cambio de la patología, es una necesidad que en vez de hacer cortes grandes, se hacen pequeños, explica.

Yo me formé con la cirugía craneofacial, esas deformidades congénitas de la cara, por falta de desarrollo óseo, aparecían las niñas con ojos saltados, con defectos de mordida, defectos de masticación, problemas digestivos. La cirugía plástica creó este mecanismo de cirugía craneofacial con gran movilización de segmentos óseos y con aplicación de injertos de hueso, que han permitido mejorar la cara y la vida de esas personas, indica.

“Últimamente, se está trabajando con el uso de láser para hacer liposucciones, ese es un gran adelanto que podríamos tener, la aplicación del láser en ese tipo de cirugías”, explica.



RECONOCIMIENTOS RECIBIDOS

El Dr. Fernando Peña, recibió el pasado mes de noviembre en República Dominicana, un importante reconocimiento de la Organización Internacional para la Capacitación e Investigación Médica (IOCIM).

“Fue un momento muy emotivo, cuando recibí a través del internet cartas de la coordinadora de la IOCIM. Me dijeron que hicieron una evaluación en los lugares que me ha tocado desarrollarme como profesional y decidieron darme un premio al mejor profesional de mi país, para mí fue muy grato recibir esa agradable y apremiante noticia”, asegura.

En la IOCIM participan quince países de Sudamérica, Centroamérica y el Caribe; éstos países, a través de sus personalidades médicas, son partes de este organismo.

“Me dijeron que tenía que ingresar a la Organización y debía llevar un trabajo de mi experiencia profesional. Durante un mes aproximadamente, preparé el trabajo que ha sido el producto de mi experiencia en atender pacientes en la seguridad social”, dice.

“El trabajo que presenté fue sobre los tumores de la piel, de mi experiencia con seguros y práctica privada y generó muchas preguntas durante el evento.

Fue muy favorable la forma en la que la se ha manejado a los pacientes y la profesionalidad que le ponía a cada caso. El comité organizador había tenido un comité calificador dentro de los asistentes, para que entre los 50 trabajos que se presentaron, sólo calificarían a los dos mejores. En el Congreso había pediatras, oncólogos, nutricionistas, fue un conglomerado de trabajos que nos han llenado de información de medicina. Posteriormente, me hicieron la premiación por ser un buen profesional en Bolivia y pasada la cena me dieron la noticia que nos premiarían a un doctor mexicano y a mí, por los trabajamos que presentamos. Fue una emoción maravillosa saber que mi ingreso y aporte a ese organismo fue favorable. No encontraba palabras para agradecer esa generosidad, pero en mi alocución, al recibir el premio, les dije: “todas las personas tienen un baño de humildad cuando reciben un premio de estos, y dicen estoy recibiendo un homenaje inmerecido. Yo les quiero decir a ustedes, colegas de IOCIM, que yo sí estoy recibiendo un homenaje merecido porque he trabajado por la gente y para la gente”, cuenta el Dr. Peña.

Por otro lado, cuenta que al exponer su trabajo en el marco del Congreso en República Dominicana, Peña presentó dos diapositivas: una la flor de la kantuta, flor de la bolivianidad y una de una playa del Pacifico.

“Ahí es donde hago a mis autoridades nacionales un pedido de diálogo respetuoso y conciliador para que el país vecino nos escuche y permita un acceso soberano al mar”, dice.



LA CIRUGÍA PLÁSTICA EN BOLIVIA

“Creo que desarrollé con mucho cariño la especialidad de cirugía plástica en el país; atendí como debe ser, nunca pretendí enriquecerme, he servido a la gente. Por otro lado, he formado gente sin ningún egoísmo, he mandado gente a México, he capacitado gente en otros aspectos, cuando me ha tocado estar en otros niveles administrativos, pero siempre he sido un convencido de que mi especialidad es para servir a la gente y no para servirme de ella. Eso me enseñó un tutor en México, el maestro Fernando Ortiz Monasterios, que es una figura mundial y tuve el privilegio de ser su primer residente boliviano”, asegura.

“La cirugía plástica en Bolivia es una especialidad que ha tomado carta de ciudadanía, a mi como pionero me costó entrar a un hospital, en ninguno se tenía consignado el tener un cirujano plástico. Hoy en día todos mis colegas trabajan en instituciones de seguridad social, en los seguros, no hay uno que no tenga trabajo. Hace 40 años fui el único, fundé la Sociedad de Cirugía Plástica de Cochabamba cuando éramos siete, que era el requisito del Colegio de Médico”, indica.

Hoy en día es una especialidad muy importante, vinculada con las demás especialidades, ha tomado carta de ciudadanía porque ya es parte del núcleo médico de este país. Hay cirujanos plásticos en todo el país, creo que es muy importante haber traído la semilla de esa especialidad, haberla dado a conocer, cuando recién llegué y comenzar a trabajar mostrando la especialidad, explica.

“Lo que un poco me entristece es que nunca he recibido un reconocimiento por parte de mis colegas, por parte de mi país y he tenido este premio internacional que realmente para mí ha sido recibir unas joyas preciadas que lógicamente las voy a tener en un lugar de lo más preferente en mi casa y cada día me van a recordar lo que eso significa para mí. Están premiando lo que yo he sido por los pacientes, lo que yo he hecho por ellos y lo que seguiré haciendo si Dios me lo permite”, concluye el Dr. Peña.