El niño prodigio boliviano José André Montaño sigue cosechando éxitos. El pequeño pianista, que tiene 10 años y es ciego, tocará por segunda vez en el Kennedy Center, en Washington DC, Estados Unidos. El recital se realizará el próximo 29 de mayo, en el marco del festival "Ireland 100”.
"Será un verdadero placer participar de este maravilloso evento junto a mi amigo Jason Moran. Los esperamos este domingo en The John F. Kennedy Center”, escribió el músico en su cuenta oficial de Facebook.
En marzo del año pasado, el pequeño presentó por primera vez un concierto en el Kennedy Center, en el marco del Festival Iberoamericano de la Música.
"Ireland 100” es un festival que forma parte de la celebración mundial del centenario del levantamiento de Pascua de 1916, que condujo a la independencia de Irlanda.
El 2014, el representante del Banco Mundial en Bolivia, Faris Hadad, empezó a gestionar un proyecto para ayudar y promover el talento del pequeño. "José André tiene el potencial para ser una persona histórica en el mundo de la música. Para mí es un honor ayudarlo”, declaró en esa oportunidad.
El talento de José André también conquistó corazones en países como Perú y Chile. Después de sacar su primer disco, cautivó la atención de la prensa internacional y concedió entrevistas a medios internacionales como la BBC de Londres, El Comercio y O Globo, entre otros.
Hace dos años, el pequeño José André ganó una beca para el workshop de jazz Berkleyontheroad, que se realizó del 18 al 21 de noviembre en la Escuela Souza Lima, una de las instituciones de música más prestigiosas de Sao Paulo (Brasil).
"Estoy muy feliz. Este año he viajado a Brasil y ha sido una experiencia maravillosa. En Brasil, la gente es muy carismática y muy fiestera. Cada vez que tocas una canción la gente empieza a aplaudir y cantar. Ellos se sintieron muy felices cuando me escucharon interpretar el bossa nova”, dijo el niño en una entrevista anterior.
El 2013, el pianista prodigio grabó y estrenó su primer disco titulado Ama a todos. El álbum fue grabado en el estudio Quinto Sol, propiedad del compositor y productor Manuel Rocha, en la ciudad de Cochabamba.
El álbum tiene 12 temas, tres compuestos por José y el resto son de autoría de sus músicos preferidos, como Óscar Peterson, Michel Camilo y Herbie Hancock, entre otros.
Thursday, May 26, 2016
Tuesday, May 24, 2016
Jaime Mendoza es destacado en Fuentes
Una publicación de la revista Fuentes rinde homenaje al primer escritor boliviano que se caracterizó por la lucha de los derechos humanos e incursionó en lo que se denominó: realismo social.
Jaime Mendoza Gonzales (Sucre, 1874 -1939), según una nota de prensa enviada por el Archivo Histórico de Catavi, fue un escritor humanista entregado a sus ideales y al servicio de la justicia social. Se le atribuye ser el primer escritor boliviano que incursionó en el llamado realismo social.
Un escritor que siempre defendió los derechos de los mineros que eran explotados bajo un sistema de producción capitalista que la empresa Patiño Mines and Enterprises Consolidated estableció en Uncía y Llallagua.
El número 42 de la revista Fuentes, editado bimestralmente por la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional, destaca en sus páginas al médico y escritor chuquisaqueño Jaime Mendoza no solo con la intención de hacer un homenaje póstumo, también para que la población joven de Bolivia tome conocimiento sobre la riqueza histórica y cultural que existe en el país.
Mendoza trabajó como galeno en el hospital de la Empresa Minera de Simón I. Patiño, donde escribió su novela: En las tierras del Potosí, cuya primera edición fue prologada por Alcides Arguedas y publicada en España en 1911. La revista Fuentes fue presentada el viernes 20 de mayo en el Salón de Espejos del Gobierno Municipal de Uncía con la participación de importantes personalidades de Comibol, archivos y otros.
Reconocen a 17 "ciudadanos predilectos de Sucre"
En reconocimiento a su trayectoria y servicio a la comunidad, el Gobierno Municipal, en una sesión de honor en homenaje a los 207 años del Primer Grito de Libertad de América Latina, entregó distinciones a 17 personas con el título "Ciudadanos predilectos de Sucre" y confirió la condecoración Heroína Juana Azurduy de Padilla con el grado Palmas de Oro a 11 instituciones.
En la ceremonia que se realizó ayer por la tarde, en el Salón Rojo del Palacio Consistorial, el Alcalde y los concejales entregaron los reconocimientos en medio de aplausos de decenas de invitados.
“Es precisamente en estos actos, públicos y abiertos donde la sociedad chuquisaqueña muestra su entereza, su fortaleza, porque es capaz de reconocer a los mejores hombres y a las mejores mujeres y a las mejores instituciones, esa característica de una sociedad fuerte”, manifestó el alcalde Iván Arciénega en su discurso de circunstancia.
En la ceremonia que se realizó ayer por la tarde, en el Salón Rojo del Palacio Consistorial, el Alcalde y los concejales entregaron los reconocimientos en medio de aplausos de decenas de invitados.
“Es precisamente en estos actos, públicos y abiertos donde la sociedad chuquisaqueña muestra su entereza, su fortaleza, porque es capaz de reconocer a los mejores hombres y a las mejores mujeres y a las mejores instituciones, esa característica de una sociedad fuerte”, manifestó el alcalde Iván Arciénega en su discurso de circunstancia.
Monday, May 23, 2016
Ingerbor Kremser, 15 años de servicio social
Visión de colaboración deseo de mejorar su país
Después de vivir más de cuatro décadas en Alemania, Ingerbor Kremser retornó a Cochabamba, para trabajar como voluntaria en varios clubes y organizaciones.
El reloj marca las 18:00, la brisa del atardecer trae consigo un aire helado, que se siente más fuerte en ese lugar, quizá porque la casa está ubicada cerca a las faldas del Tunari, en la urbanización Bella Vista.
Sin embargo, para Ingerbor Kremser - acostumbrada al invierno europeo- este clima es ideal y parecido al que tiene Alemania en verano. Quizá por eso, esta mujer de 78 años, que se encuentra en su jardin, viste una falda pantalón, sandalias y una blusa fina sin mangas, que deja ver el bronceado de su piel; mientras que una está más abrigada por la temperatura baja.
Con una amplia sonrisa, Ingerbor Kremser Koehler, “Inge” -como prefieren llamarla sus familiares y amigos más cercanos-, nos invita a ingresar a su hogar. Desde la antesala se observan muchos objetos que adornan
las paredes y los muebles; recuerdos de los muchos lugares que recorrió por el mundo y que hoy la acompañan como fieles compañeros.
Varias cerámicas de una excavación arqueológica de Chancay, a 76 kilómetros al norte de Lima; artesanías que compró en África, cuadros telares que se trajo de Panamá y muchos otros, son parte de la historia de su vida.
DEJANDO EL HOGAR
“Inge” nació en Cachuela Esperanza en el Beni, el 20 de febrero de 1938; primogénita de los esposos Luis Kremser y Adelina Koehler. Su familia se completaría con la llegada sus hermanos: Francisco y María Cristina.
Con la intención de brindarles una mejor educación a sus hijos, en 1944, la familia Kremser Koehler se traslada a Cochabamba.
La hija mayor -que tenía seis años- ingresa al internado de las monjas del Santa María. “Me quedé hasta segundo año de secundaria, durante ese tiempo disfruté del amor y cariño de los míos”, recuerda Kremser con una nostalgia marcada en la mirada.
A los 13 años, sus padres deciden mandar a “Inge” con una tía en Alemania para que termine allá el colegio
y estudie una carrera profesional.
Pero no fue así, el destino le tenía preparado otro camino.
En 1954, egresó del colegio estatal en Hamburgo, Alemania. Ella tenía la firme intención de inscribirse a la universidad; pero sus padres le piden que retorne a Bolivia, para tomar las riendas del negocio que tenían como familia: la representación de la línea alemana Bayer.
Todo estaba planificado para su viaje hasta que en 1956 conoció a Dieter Borchers; a los pocos meses de relación se comprometieron. “Fue una decisión repentina, pero la más feliz de mi vida”, señala con una sonrisa en los labios.
Así, sienta sus raíces en Alemania, donde nacen y crecen sus tres hijos: Hans Christian, Carl Ludwig y Thomas Andreas. Estuvo casada 37 años; tiempo en el que compartieron viajes, presentaciones culturales y muestras artísticas por todo el mundo, gracias al trabajo que tenía su esposo.
En 1994, Inge vive una de las experiencias más dolorosas de su vida: la pérdida de su esposo, quien enfermó de un cáncer. Si bien su deseo era retornar
a su país al poco tiempo, recién pudo hacerlo 14 años después; ya que su suegra que estaba delicada y ciega quedó a su cuidado.
Voluntariado y entrega
En 2001 llega a Bolivia, cargada de muchas experiencias de vida y con sus objetos más preciados.
“No pude dejar nada en Alemania, me traje todo; es que cada uno de esos objetos tiene su historia y un recuerdo especial”, aclara Kremser.
Comienza a trabajar con el Club de Leo- nes Cochabamba Unión. Es su presidenta desde el año 2005 al 2008, tiempo en el que impulsó la creación del colegio en la Organización Territorial de Base (OTB) San Ignacio, en el distrito 9, subalcaldía de Itocta.
“Era un lugar alejado, no había nada, parecía un desierto. Con un pequeño aporte de la Embajada de Alemania logré comenzar la edificación de cuatro aulas”, recuerda Inge.
Actualmente, esa infraestructura triplicó su tamaño y la inversión también se incrementó; ahora la escuelita cuenta con una de las mejores edificaciones del distrito, con canchas deportivas y un tinglado.
“Empezamos a trabajar con 15 alumnos; ahora alberga a 1.200 niños, ya graduamos a dos promociones”, dice Kremser, quien aún recuerda cuando la creían “loca” por su proyecto.
Además de velar por la educación de los niños y adolescentes en esa comunidad, Inge Kremser instaló una posta sanitaria, donde el personal médico se encarga de las campañas de vacunación, desparasitaciones y otros temas de salud.
La vida de Inge Kremser Koehler está marcada por el trabajo social y voluntariado. Es una de las pocas “damas de rosa” que apoyan en el Hospital Viedma a los niños que padecen de cáncer. Además es voluntaria en la institución de “Ayuda al Sordo”. Además de trabajar con diferentes organizaciones sociales y culturales, ella sigue ayudando a su prójimo en lo que puede.
Si bien su mayor riqueza -sus hijos- se quedó en Alemania, esta beniana de corazón halló su lugar en Cochabamba, porque aquí encontró su verdadera vocación: el trabajo social en beneficio de los más necesitados.
Después de vivir más de cuatro décadas en Alemania, Ingerbor Kremser retornó a Cochabamba, para trabajar como voluntaria en varios clubes y organizaciones.
El reloj marca las 18:00, la brisa del atardecer trae consigo un aire helado, que se siente más fuerte en ese lugar, quizá porque la casa está ubicada cerca a las faldas del Tunari, en la urbanización Bella Vista.
Sin embargo, para Ingerbor Kremser - acostumbrada al invierno europeo- este clima es ideal y parecido al que tiene Alemania en verano. Quizá por eso, esta mujer de 78 años, que se encuentra en su jardin, viste una falda pantalón, sandalias y una blusa fina sin mangas, que deja ver el bronceado de su piel; mientras que una está más abrigada por la temperatura baja.
Con una amplia sonrisa, Ingerbor Kremser Koehler, “Inge” -como prefieren llamarla sus familiares y amigos más cercanos-, nos invita a ingresar a su hogar. Desde la antesala se observan muchos objetos que adornan
las paredes y los muebles; recuerdos de los muchos lugares que recorrió por el mundo y que hoy la acompañan como fieles compañeros.
Varias cerámicas de una excavación arqueológica de Chancay, a 76 kilómetros al norte de Lima; artesanías que compró en África, cuadros telares que se trajo de Panamá y muchos otros, son parte de la historia de su vida.
DEJANDO EL HOGAR
“Inge” nació en Cachuela Esperanza en el Beni, el 20 de febrero de 1938; primogénita de los esposos Luis Kremser y Adelina Koehler. Su familia se completaría con la llegada sus hermanos: Francisco y María Cristina.
Con la intención de brindarles una mejor educación a sus hijos, en 1944, la familia Kremser Koehler se traslada a Cochabamba.
La hija mayor -que tenía seis años- ingresa al internado de las monjas del Santa María. “Me quedé hasta segundo año de secundaria, durante ese tiempo disfruté del amor y cariño de los míos”, recuerda Kremser con una nostalgia marcada en la mirada.
A los 13 años, sus padres deciden mandar a “Inge” con una tía en Alemania para que termine allá el colegio
y estudie una carrera profesional.
Pero no fue así, el destino le tenía preparado otro camino.
En 1954, egresó del colegio estatal en Hamburgo, Alemania. Ella tenía la firme intención de inscribirse a la universidad; pero sus padres le piden que retorne a Bolivia, para tomar las riendas del negocio que tenían como familia: la representación de la línea alemana Bayer.
Todo estaba planificado para su viaje hasta que en 1956 conoció a Dieter Borchers; a los pocos meses de relación se comprometieron. “Fue una decisión repentina, pero la más feliz de mi vida”, señala con una sonrisa en los labios.
Así, sienta sus raíces en Alemania, donde nacen y crecen sus tres hijos: Hans Christian, Carl Ludwig y Thomas Andreas. Estuvo casada 37 años; tiempo en el que compartieron viajes, presentaciones culturales y muestras artísticas por todo el mundo, gracias al trabajo que tenía su esposo.
En 1994, Inge vive una de las experiencias más dolorosas de su vida: la pérdida de su esposo, quien enfermó de un cáncer. Si bien su deseo era retornar
a su país al poco tiempo, recién pudo hacerlo 14 años después; ya que su suegra que estaba delicada y ciega quedó a su cuidado.
Voluntariado y entrega
En 2001 llega a Bolivia, cargada de muchas experiencias de vida y con sus objetos más preciados.
“No pude dejar nada en Alemania, me traje todo; es que cada uno de esos objetos tiene su historia y un recuerdo especial”, aclara Kremser.
Comienza a trabajar con el Club de Leo- nes Cochabamba Unión. Es su presidenta desde el año 2005 al 2008, tiempo en el que impulsó la creación del colegio en la Organización Territorial de Base (OTB) San Ignacio, en el distrito 9, subalcaldía de Itocta.
“Era un lugar alejado, no había nada, parecía un desierto. Con un pequeño aporte de la Embajada de Alemania logré comenzar la edificación de cuatro aulas”, recuerda Inge.
Actualmente, esa infraestructura triplicó su tamaño y la inversión también se incrementó; ahora la escuelita cuenta con una de las mejores edificaciones del distrito, con canchas deportivas y un tinglado.
“Empezamos a trabajar con 15 alumnos; ahora alberga a 1.200 niños, ya graduamos a dos promociones”, dice Kremser, quien aún recuerda cuando la creían “loca” por su proyecto.
Además de velar por la educación de los niños y adolescentes en esa comunidad, Inge Kremser instaló una posta sanitaria, donde el personal médico se encarga de las campañas de vacunación, desparasitaciones y otros temas de salud.
La vida de Inge Kremser Koehler está marcada por el trabajo social y voluntariado. Es una de las pocas “damas de rosa” que apoyan en el Hospital Viedma a los niños que padecen de cáncer. Además es voluntaria en la institución de “Ayuda al Sordo”. Además de trabajar con diferentes organizaciones sociales y culturales, ella sigue ayudando a su prójimo en lo que puede.
Si bien su mayor riqueza -sus hijos- se quedó en Alemania, esta beniana de corazón halló su lugar en Cochabamba, porque aquí encontró su verdadera vocación: el trabajo social en beneficio de los más necesitados.
GALARDÓN ANDINO A LA EXCELENCIA PARA ARIAS MEDICAL
El reconocido médico Luis René Arias Villarroel, de Arias Medical Clinic, recibió el "Galardón Andino a la Excelencia" y el premio internacional "Calidad Total en el Mundo", otorgado por el Instituto de Latinoamérica y el Mundo.
La ceremonia se cumplió en los salones de la Cancillería, donde también fueron galardonados profesionales y empresas de diferentes rubros.
"Sinceramente me siento lleno de emoción y satisfecho por el trabajo que realizamos para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. El recibir estos premios nos impulsa para continuar nuestro compromiso con la sociedad, ya que reconocimientos tan importantes como estos son una inyección de energía, de motivación para seguir haciendo el trabajo y llegar a toda la población a nivel nacional", dijo el profesional.
Por otra parte, el flebólogo hizo extensivo el reconocimiento a todo su equipo de trabajo. "No soy el único que hace esta labor, también incluye a médicos, enfermeras, gente de la parte administrativa y personas de la prensa. Es un trabajo en conjunto".
Luis Arias es experto en el tratamiento de várices mediante el novedoso método de la crioescleroterapia. "Me encuentro sinceramente lleno de satisfacción al estar en un momento tan especial de mi vida. Siento que avanzamos muy rápido, porque tenemos 8 clínicas y 2 por inaugurarse a nivel nacional. Siento que es una labor titánica, un trabajo que se hizo muy intenso, porque prácticamente trabajamos 24 horas, ...vamos bien. Viendo las patologías que hay en el país, nos damos cuenta que necesitamos más gente para formar parte de Arias Medical Clinic", dijo el médico a El Diario
El galardonado comentó que tiene en mente muchos proyectos en Bolivia y expresó su deseo por lograr el récord guiness de pacientes atendidos, 20 mil pacientes.
Wednesday, May 18, 2016
Estudiante boliviana “Sueña ser astronauta” tras ganar premio de NASA
Alina Santander Vinocurova, joven boliviana que ganó el premio de la NASA, por construir un vehículo espacial en Huntsville, Alabama (EEUU) entre 2015 y 2016, en conversación que sostuvo con EL DIARIO, expresó que “desde niña soñó con ser astronauta y aún mantiene ese deseo”.
Alina, boliviana de madre rusa, cursa el quito de secundaria en el colegio Amor De Dios y ganó medalla de oro en Astronomía y Astrofísica de la Olimpiada Científica Estudiantil y se postuló al campamento Space Education Institute en Alemania, donde fue la primera boliviana en representar al país.
La ganadora del premio Jesco Von Puttkammer comenta cómo al recibir el premio, junto a su equipo no podía creerlo, pero ahora piensa que debe poner todo de sí para lograr uno de sus objetivos que es convertirse en una mujer astronauta. “Mi sueño desde pequeña fue llegar a ser astronauta y que ahora sigo con la misma idea, me encantaría incursionar en la ingeniera aeroespacial”, aclaró.
PREPARACIÓN
El campamento organizado por el Space Education Institute se preparó en 2015, paralelamente aprendió como se construye un automóvil lunar, para la competencia de la NASA, en el que su conocimiento de ruso, alemán, inglés y español la benefició mucho.
En Bolivia, con miras al concurso “Jesco Von Puttkammer”, a lo largo de un año, realizó una serie de proyectos, sobre la temática que le asignaron, en base a sus inclinaciones y potencialidades, como su interés en las unidades espaciales y la primera Base Lunar en Marte.
Además, se preparó físicamente para superar los supuestos retos físicos, que como piloto debería sortear en una base lunar, la preparación física se basó en entrenamientos físicos en un gimnasio paceño. Alina debía enviar reportes diarios de su trabajo tanto de los proyectos como en su preparación física.
En abril viajó a Estados Unidos para la competencia de la NASA, donde presentó el diseño del vehículo, construcción y demostración de pilotaje. Ella como piloto debía no solo conocer las 5 reglas y 10 obstáculos de la competencia, sino también conocer cada una de las partes y el mecanismo del vehículo lunar.
Alina, boliviana de madre rusa, cursa el quito de secundaria en el colegio Amor De Dios y ganó medalla de oro en Astronomía y Astrofísica de la Olimpiada Científica Estudiantil y se postuló al campamento Space Education Institute en Alemania, donde fue la primera boliviana en representar al país.
La ganadora del premio Jesco Von Puttkammer comenta cómo al recibir el premio, junto a su equipo no podía creerlo, pero ahora piensa que debe poner todo de sí para lograr uno de sus objetivos que es convertirse en una mujer astronauta. “Mi sueño desde pequeña fue llegar a ser astronauta y que ahora sigo con la misma idea, me encantaría incursionar en la ingeniera aeroespacial”, aclaró.
PREPARACIÓN
El campamento organizado por el Space Education Institute se preparó en 2015, paralelamente aprendió como se construye un automóvil lunar, para la competencia de la NASA, en el que su conocimiento de ruso, alemán, inglés y español la benefició mucho.
En Bolivia, con miras al concurso “Jesco Von Puttkammer”, a lo largo de un año, realizó una serie de proyectos, sobre la temática que le asignaron, en base a sus inclinaciones y potencialidades, como su interés en las unidades espaciales y la primera Base Lunar en Marte.
Además, se preparó físicamente para superar los supuestos retos físicos, que como piloto debería sortear en una base lunar, la preparación física se basó en entrenamientos físicos en un gimnasio paceño. Alina debía enviar reportes diarios de su trabajo tanto de los proyectos como en su preparación física.
En abril viajó a Estados Unidos para la competencia de la NASA, donde presentó el diseño del vehículo, construcción y demostración de pilotaje. Ella como piloto debía no solo conocer las 5 reglas y 10 obstáculos de la competencia, sino también conocer cada una de las partes y el mecanismo del vehículo lunar.
Sunday, May 1, 2016
Tía Alicia’ da consuelo en el hospital de niños
Es la única luz de esperanza para las atribuladas y desorientadas madres que llegan al hospital de niños Mario Ortiz con sus pequeños enfermos.
Desde su escritorio junto a la central telefónica Alicia Claure Dorado de Bazán perifonea a los médicos y enfermeras de turno, si no es escuchada recorre por los pasillos y salas hasta encontrar a alguien que auxilie a los chicos que llegan en brazos de sus madres a las que les habla para calmar los ánimos.
Criticada y también alabada por su forma de ser, la ‘tía Alicia’, como terminan llamándola sus pequeños amigos que le regalan una sonrisa a cambio de un caramelo, se mantiene en el puesto de recepcionista desde hace 15 años, pese a que es enfermera auxiliar hace 38 años, formada en la escuela que antes funcionó en el hospital de niños y que desde 1988 fue trasladada al San Juan de Dios donde continúa formando profesionales.
El apodo por el que la conocen sus familiares y amigos es Kitty, el cual no le desagrada a esta mujer de 57 años, nacida el 17 de octubre, de padre orureño, Eduardo Claure Cuevas, que fue chofer, y de madre beniana (de Magdalena), Gladys Dorado Moreno, de ocupación modista, los cuales criaron siete hijos, siendo Alicia la tercera.
“Siento que desde niña mi misión fue la de servir al que más lo necesitaba, por ello siempre quise ser enfermera o profesora, pues quería curar y enseñar”, recuerda.
Al provenir de un hogar con muchas necesidades, pero con sólidos cimientos éticos, desde los 15 años, en sus vacaciones, trabajaba en la entonces posta Santa Rosita, donde entregaba fichas de atención. Al pasar el tiempo veía y participaba de las curaciones y cómo colocar inyecciones y sueros, siendo alentada por las enfermeras y médicos de origen belga que en el centro atendían.
Empática
“Siempre me pongo en el lugar de las madres cuando llegan con sus niños enfermos, quizá porque me crie en una familia grande; les di amor a mis sobrinos y luego a mis tres hijos que nacieron cuando con mi esposo juntamos dinero para darles comodidad”, agregó.
Cada día los problemas son diferentes y todos le importan, es por ello que tía Alicia ayuda en lo que puede para buscar una solución, es decir, protagoniza pequeñas campañas, siendo conocida por las damas de Davosan, de la hermanita Francisca y del recordado padre Mateo Bautista que, junto con las Damas Argentinas, dotó de una moderna sección de Emergencias a su nosocomio.
“Me encanta mi trabajo, servir a la gente es mucha cosa, desde la central telefónica atiendo y oriento a los familiares y a los enfermos, pues eso es lo que buscan en el hospital, aunque a muchas colegas no les gusta mi forma de ser”, finalizó.
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