Monday, June 13, 2016

Gonzalo Maldonado, el vigía cochabambino

Profesionalismo y calidad. Después de estudiar en Chile, retornó a Bolivia para trabajar por su desarrollo. En más de 45 años de labor tiene consolidado su prestigio profesional; sus puntos de vista

sobre problemas regionales siempre “levantan roncha”.

Constantemente surgen polémicas y dudas sobre la pertinencia en la ejecución de algún proyecto carretero o civil u otros vinculados al desarrollo regional o nacional. Cuando se requiere escuchar la postura de expertos, muchas veces, organismos y profesionales acuden a Gonzalo Maldonado, presidente de la Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba (Asieme), quien -en base a sus conocimientos- expone su punto de vista, velando por el bienestar del departamento.

Al margen de las consultas que le realizan, Maldonado se encarga de expresar sus acuerdos u observaciones sobre los problemas regionales, a través de declaraciones a la prensa y, últimamente, por publicaciones en su perfil de Facebook, donde tiene casi 1.500 contactos.

Tiene 45 años de experiencia profesional como ingeniero civil; por lo que, sus opiniones cuentan con credibilidad en la región. ¿Pero quién es este cochabambino?

Para conocer sobre su vida, llegamos hasta su hogar a las 18:00 de un día jueves, con una cita previa. A tiempo de descender de su camioneta se saca el casco y lo deja dentro del vehículo, como una señal de que el ingeniero queda fuera y que Gonzalo Maldonado, hombre, nos contaría sobre su vida personal.

La sala está llena de detalles decorativos, donde las fotos familiares tienen un sitial preferencial. El atardecer obliga a encender las lámparas, creando una ambiente cálido, ideal para una buena charla.

SUEÑOS Y PROMESAS

Gonzalo Maldonado nació en Cochabamba, el 19 de abril de 1947, en una de las viviendas cercanas a la plazuela San Sebastián. Su padre, Luis, se ganaba la vida como transportista y su madre Bertha, era una de las modistas más solicitadas de la época. Solo tuvo un hermano, Erwin.

Con tono de nostalgia, tal vez por la remebranza de sus padres, recuerda que decidió ser ingeniero civil en su época de adolescencia. “Con un solo salto trepaba al camión de mi padre, para acompañarlo como copiloto llevando carga de un departamento a otro. Me gustaban las carreteras”.

“Mi padre nunca quiso enseñarme a conducir, precisamente, para que no me quede como camionero. Él siempre soñó con un mejor futuro para sus hijos ”, afirma Gonzalo Maldonado.

Al ser un estudiante aplicado, logró culminar sus estudios de bachillerato como el abanderado de la promoción 1964 del colegio La Salle; ese momento, comenzó a ver su futuro con más compromiso.

La carrera ya estaba definida en su mente y su corazón; solo restaba buscar una buena universidad que no sea costosa.

“Un amigo me dijo que podíamos estudiar gratis en Chile. Preparé todos mis documentos para postular en ese país y allí me fui... creo que fue la mejor decisión que tomé en la vida”, añade.

PRIMER DESAFÍO Y DESPEGUE

Aunque Maldonado egresó con honores del colegio en Cochabamba, su primer año en la Universidad Estatal de Chile fue muy sacrificado, ya que tuvo que nivelarse en algunas materias; pero, una vez que agarró el ritmo, comenzó a descollar sobre el resto.

Gracias a sus notas y deseos de superación asumió el puesto de profesor ayudante de las materias de Matemáticas, Física y Topografía. “Ese pequeño sueldo me ayudaba con mis gastos y también me permitía optar por el seguro de salud”, señala Maldonado.

Durante seis años retornaba periódicamente de Chile; “llegaba para Navidad y partía en febrero. El ritmo de estudio era tan diferente, todos estábamos concentrados por alcanzar la excelencia”, dice.

Una vez concluida la universidad, Maldonado optó por hacer su tesis sobre la ampliación del aeropuerto Jorge Wilsterman de Cochabamba y de la pista 1331, para lo cual buscó asesoramiento en el aeropuerto de Chile.

La defensa de su trabajo fue un éxito. Al poco tiempo, se vio en la disyuntiva de aceptar una propuesta laboral en Chile o retornar a su país.

“Decidí regresar, porque mi objetivo siempre fue trabajar por su desarrollo”, afirma Maldonado.

TRAYECTORIA

Ya en casa y cobijado por la familia comenzó a perfilar su futuro. Ingresó como docente en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS); luego, se hizo cargo de la Jefatura del departamento de Desarrollo en la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE).

En aquella época también contrajo nupcias y se convirtió en padre primerizo de Álvaro Maldonado Bustamante; su re-lación de pareja no funcionó y se divorció al poco tiempo.

Gracias a una beca completa, viajó a Madrid, España, para cursar una maestría de “Recursos Hídricos y de Riegos”.

“Mi formación académica era en carreteras pero, en aquel entonces, me dí cuenta que tropezaríamos con problemas de agua y a ese lado volqué la mirada”, recuerda.

A su retorno de España volvió a ENDE, como Director de Recursos Hídricos, cargo que ocupó hasta 1978. En esa oportunidad, lo invitaron a ser parte del equipo de estudio de factibilidad hidrológica en el proyecto Misicuni. “Me encargué de determinar la cantidad de agua liberada para ser embalsada en la represa, resultado que hasta ahora no se ha modificado”, manifiesta orgulloso el ingeniero Maldonado.

En 1976 contrae matrimonio -por segunda vez- con Silvia Claure, con quien tiene dos hijos, Alberto y Gonzalo.

A partir de entonces, muchos fueron los trabajos y programas que se realizaron en el país bajo su directa intervención, como por ejemplo: el Proyecto Rositas, la Represa de Wara Wara, entre otros temas de fuentes, encauces de ríos; razón por la que se convirtió en uno de los pocos expertos en el tema de agua a nivel nacional,

Por su experiencia y forma de trabajar, en 1995 fue elegido Presidente de la Sociedad de Ingenieros de Cochabamba, donde tuvo conocimiento directo de los problemas regionales en infraestructura vial de Cochabamba. A partir de entonces, su vida comenzó a tomar otro rumbo: la política.

La política de desarrollo

Al ver el reconocimiento profesional que tenía Gonzalo Maldonado, tres partidos políticos lo invitaron a trabajar: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Nueva Fuerza Republicana (NFR) y Acción Democrática Nacional (ADN).

“Me incliné por la sangre nueva (NFR), obtuve la tercera votación más alta del país como diputado uninominal en las elecciones generales de 1996. Durante este periodo trabajé incansablemente por cumplir a cabalidad mis responsabilidades”, añade.

Como parte de mi preparación en esta área realicé en 1999 y 2000 una maestría en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad Católica Boliviana, en coordinación con la Universidad de Harvard.

El año 2002 Gonzalo Maldonado volvió a la actividad política y comenzó a trabajar como Viceministro de Transportes, en el Gobierno de Sánchez de Lozada; pero, debido a los problemas con su gestión gubernamental renunció al cargo.

En 2003 retornó a Cochabamba para retomar la docencia en la UMSS, de donde se jubiló con 25 años de servicio para abrir su propia empresa constructora “Tacto”.

Por su carácter y forma de ser, no pudo estar lejos de las actividades vinculadas a su profesión; en octubre del 2004 creó junto a un grupo de ingenieros, la Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba (Asieme), para hacer públicos muchos de los reclamos que se detectaba en las obras públicas. También lideró la creación del Comité de Defensa Ambiental de Cochabamba, donde se analizó el problema de K’ara K’ara.

En otro aspecto de su vida, Gonzalo Maldonado también es productor intelectual, cuenta con dos publicaciones: “Guerra del Agua. Testimonios desde la línea de fuego” y “Semapa, perspectiva y futuro”, editado por la Cámara de Diputados el año 2000.

Luego de más de dos horas de plática, este hombre maduro y seguro de sí mismo se siente feliz por todo lo que logró en su vida y espera haber respondido a las expectativas que su padre tenía de él: “ser un hombre de bien, de servicio, que dedicará su vida y su profesión a servir a los semejantes y a contribuir en el desarrollo de su región”.

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