Tuesday, May 30, 2017

Stephani cumple su proyecto de vida



Stephani Ortega Aguanta, es una brillante joven potosina que a pese a los avatares que le tocó sobrellevar, ganó una beca para estudiar cinco años Ingeniería Petrolera en la República Popular de China, gracias a un proyecto de vida que se trazó desde pequeña, el cual reforzó con su entrega a los estudios y la fe en Dios.

Stephani nació en Potosí, el 21 de diciembre de 1998. Es hija de Aurelio Ortega Ortega y Virginia Aguanta Cuéllar, quien falleció el 17 de diciembre de 2015, víctima de un trágico accidente de tránsito ocurrido en la carretera Cochabamba-Potosí. Desde entonces su progenitora se habría convertido en el ángel guardián de sus hermanos Cristian, Abel, Dennise, Adrián y Judith Ortega Aguanta, de su padre y sus abuelos María Cuellar Miranda y Eugenio Aguanta Martínez, según la joven.

“Mis papás fueron los centinelas más valientes al entregarnos a Cristo. Desde que tengo memoria llevamos el nombre de Jesús en nuestros corazones. Él nos permitió salir de muchas situaciones complicadas donde había dos opciones: rendirse o tomar las manos de Dios y seguir adelante, con valentía para aprender y ganar”, comenta a ECOS.

Luces y sombras

La vida de Estephani, transcurrió entre luces y sombras; nunca tuvo carencias pero tampoco gozó de abundancia, empero compartió momentos muy felices con su familia como viajes, reuniones recreativas y juegos, aunque también pasó momentos muy crudos y difíciles debido a que uno de los miembros de su familia tiene problemas con el alcohol, “vivir con una persona así es muy duro, afecta a todos”, dice.

Stephani sufre Hipotiroidismo Subclínico, un problema hereditario que fácilmente le hace aumentar de peso; circunstancia que no pasó por alto entre sus compañeros de colegio que murmuraban, más aún al ser estudiante destacada, sentía que siempre estaban pendientes de ella. Esa mala experiencia le dejó dolorosos sinsabores.

“Recuerdo que en esos momentos mi mamá me reconfortaba recordándome pasajes de los libros que me obsequió para volar a pesar de las críticas como “Juan Salvador Gaviota”, llevar en todo momento “Sangre de Campeón” y saber que Jesús siempre me acompañaba y escuchaba, dijo la joven a ECOS.

Años atrás su familia asistía a una iglesia católica pero, cuando se enteraron que su hermano tenía problemas con el alcohol, sus padres ya no pudieron catequizar. Fue entonces cuando otro de sus hermanos los llevó a una iglesia evangélica, donde se congregan en la actualidad.

Motivada, agradecida y ambiciosa

La madre de Stephani fue la inspiradora y gestora de su proyecto de vida.

Ella le enseñó a expresarse a través de la poesía, el canto, el deporte y la política, un plus que le permitió estudiar con mucho más esmero y dedicación.

La agradecida hija, cada vez que podía le decía a su progenitora que se esmeraría mucho para obtener las mejores calificaciones, salir profesional y buscar un trabajo bien remunerado con el que pueda pagar los mejores centros de rehabilitación para su hermano y además costear los pasajes para que su madre pueda cumplir el sueño de viajar por el mundo.

“Todo hizo que mi horizonte se expanda para poder superarme.

Pedí a mis padres me inscriban al mejor colegio particular, deseo que se me negó por el alto costo que implicaba, pero no me desanimé.

Seguí buscando otras formas para alcanzar mi objetivo, hasta que encontré la Resolución Ministerial 001/2012, que indica que todos los colegios privados deben otorgar becas totales a los tres estudiantes con los promedios más altos en primaria y secundaria”, relató a ECOS.

Es así que Stephani consiguió que sus padres le den la oportunidad de ingresar al colegio Franciscano y su solicitud de beca fue aceptada en el recinto educativo, gracias a sus excelentes calificaciones.

Ya en el colegio, dice que siempre tuvo presente los valores que sus padres le inculcaron, allí encontró buenos amigos que luego se convirtieron en los mejores, Mytzi Bellido y Francisco Arroyo, con los que sigue en contacto pese a la distancia.

En busca de sus sueños

Sus ansias de “comerse el mundo” crecieron y anheló estudiar en la Universidad de Harvard, mucho más cuando sus compañeros retornaban de sus viajes de intercambio y contaban en clases la experiencia de estudiar en el exterior.

“Yo pensaba en mi interior qué tendría que hacer al salir del colegio, si uno de mis grandes sueños era costear el viaje de mamá y ayudar a mi hermano. Al mismo tiempo pensaba cuán bueno sería ayudar a mi país con conocimientos adquiridos en el exterior. Fue entonces cuando despertó en mí el deseo ferviente de estudiar afuera, pero evitando que mis papás paguen mis estudios”, dijo Stephani.

Con el afán de alcanzar sus sueños, Stephani conversó con sus padres y viajó a La Paz con su mamá para averiguar qué universidad boliviana, pública o privada, podría acreditar sus estudios en el exterior.

De esa forma, acudieron al Ministerio de Educación, donde les aconsejaron visitar el área de Becas de la Escuela de Gestión Pública. Una vez allí, les indicaron que pronto llegarían ofertas de becas de diferentes países.

Como los promedios y el currículo de Stephani cumplían con los requisitos que cada país exigía, tenían mucha esperanza de conseguir una beca. Madre e hija oraron y dejaron todo en manos de Dios.

El dolor más grande

Stephani Ortega egresó en 2015 como la mejor alumna del colegio Franciscano, ese mismo mes su mamá viajó a Cochabamba, junto con su hermano mayor y hermana menor para comprar los regalos de Navidad. El 17 de diciembre de 2015, cuando retornaban a Potosí en la flota Cochabamba ocurrió un accidente que le arrancó la vida a su progenitora.

“Ese día todo cambio en mi interior, sólo pensaba que nada era cierto, que todo era un sueño. El ser más importante de mi vida ya no estaba, se había ido y no iba a volver. La esperaba día y noche. Sólo deseaba dormir y soñar con ella para sentirla de alguna forma cerca de mí, tocar su pelo y besar sus mejillas”, expresa con tristeza.

Desde entonces, dice que nada es igual en su vida, que a pesar de lo bondadoso que es Dios con ella, la pena que lleva en su corazón es y será la más dolorosa de su existencia. “Le decía a Dios en oración que nada es igual, que si desea un futuro para mi vida, actúe pronto porque ya no aguantaba ese dolor tan grande en mi corazón” (la muchacha se quiebra en lágrimas).

La respuesta

Horas después de su oración de quebranto, se presentó en su casa José Gamarra encargado de la distribución de la información y selección de Becas a nivel regional, quien le entregó una oferta de becas para estudiar en México, Brasil, Rusia, Egipto y la República Popular de China.

Luego de decidir estudiar Ingeniería Petrolera en la República Popular de China e iniciar las gestiones administrativas, Stephani recibió la carta de aceptación en junio de 2016, mientras estudiaba Derecho en la Universidad Autónoma Tomás Frías, a donde ingresó por excelencia académica.

Dice que optó por escoger la República Popular de China, debido a su rica cultura, métodos de enseñanza y conocimiento avanzado en ingeniería. Actualmente estudia en “(Universidad de Tianjin)”, una de las más importantes de Beijing-Tianjin donde las clases son en inglés y donde también está aprendiendo el mandarín, idioma chino.

Posteriormente, estudiará Ingeniería Petrolera en la Universidad de Shandog-Qindao (China University of Petrolum).

“Anhelo terminar con excelencia mis estudios universitarios, aportar a mi país con los conocimientos adquiridos y transmitir un mensaje de esperanza hablando de la bondad de Dios en mi vida, en este proceso de sanación interna y la constante autosuperación en los diferentes ámbitos de mi vida. Mi lema es: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, finaliza Stephani. •

Una estudiante brillante

Stephani Ortega, estudió ocho años en la escuela 21 de Enero, dos en el colegio Carlos Medinaceli y dos en el colegio Franciscano, siempre fue una de las tres mejores alumnas en cada recinto y recibió el certificado de bachiller por excelencia.

En la etapa departamental de la Cuarta Olimpiada Científica Estudiantil Plurinacional, obtuvo el tercer lugar en Química.

Desde los seis años obtuvo los primeros lugares en el ámbito de la poesía y canto. Su nombre está inscrito en el libro: “Biografía de Niños Talentosos de Potosí para Bolivia y el Mundo”.

En el área de música, destacó como estudiante de piano del Profesor David Bohórquez.

Como deportista llegó a ser cinta amarilla de Taekwondo, en el Club Panteras Negras, del entrenador Edgar Luis Zeballos.

Fue presidenta de la Cámara de Diputados de Niños, Niñas y Adolescentes del Estado Plurinacional de Bolivia (ALPNNA-Bolivia 2010-2011).

Fue partícipe activa del Programa “Resistencia contra el Consumo de Drogas y la Violencia (DARE-Internacional, DARE-Bolivia) que se realizó con el apoyo de la Policía Nacional y la Embajada de los Estados Unidos.

En el ámbito de políticas públicas en beneficio de la juventud potosina, recibió la medalla “Makukina de Plata”, como reconocimiento del Gobierno Autónomo de Potosí, entre otros.

Experiencia en China

La Universidad de Tianjin es enorme, el edifico donde vive Stephani es compartido por becarios de diferentes partes del mundo.

Los becarios reciben un monto mensual de yuanes, equivalentes a 2.500 bolivianos, para cubrir sus gastos.

Las habitaciones de la residencia cuentan con todas las comodidades que un universitario necesita.

El trato que reciben de los maestros y encargados de la oficina internacional, es impresionante porque son rápidos, eficientes y cordiales.

Los gastos de registro en la Universidad de Tianjin y los pasajes fueron cubiertos por el padre de Stephani, mediante un préstamo.

Seis jóvenes de diferentes ciudades de Bolivia se beneficiaron con la beca.

A Stephani le preocupa la falta de conocimiento que la embajada de Bolivia en China tiene de los estudiantes bolivianos en ese país.

El grupo de estudiantes bolivianos se comunica a través de la famosa aplicación WeChat. Los más antiguos están pendientes de alguna necesidad o duda que tengan los demás, practicando el espíritu de colaboración.

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